
sábado, 4 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
JORNADA DE CIERRE AÑO 2010 CONVOCADA POR PROYECTO CAMBIO Y PIAFF

TEMA: "RELACIONES DE AUTORIDAD EN LA FAMILIA"
¿Hijos agrandados o padres achicados?
Escribe Alicia Bittón:
Ayer tuvimos la jornada de fin de año en Proyecto. Fue muy interesante y todo transcurrió en un clima muy cálido y afectuoso. Comenzó cuando Susy nos dio la bienvenida como dueña de casa. Luego Marcelo nos invitó a salir de nuestras sillas y a caminar y recorrer el espacio. Nos empezamos a conectar con la experiencia que íbamos a vivir y luego empezaron el cruce de manos, las sonrisas, los saludos y abrazos. Fue realmente muy lindo momento. Luego Dolores dirigió un ejercicio con mucha habilidad, calidez y soltura. De allí surgió una escena para trabajar en la cual intervenía una terapeuta y su paciente de más o menos 16 años. Detrás de ella, tenía la voz de la mamá del paciente. El adolescente no quería seguir reglas y no se daba cuenta de los riesgos que corría y la mamá que le depositaba su confianza a la terapeuta y le delegaba el problema. La terapeuta se sentía en el medio y muy involucrada. Por un lado no se podía poner en el papel de mamá pero le costaba no hacerlo, por el otro quería tener un buen encuentro con el paciente y eso no era fácil. Le costaba hacerle entender que corría riesgos sin ponerse en mamá.
A partir de esa escena que vimos, nos separamos en 6 grupos. La consigna era trabajar con las resonancias que esa escena tuvo en cada uno de nosotros y a su vez preparar una escena en la que mostrásemos nuevas alternativas para ese conflicto. Fuimos pasando todos los grupos e inclusive, le pusimos título a las escenas.
Luego vino el final con un shering en el cual cada grupo compartió lo que había sentido en el trabajo. Todo fue muy rico y hubo reflexiones que nos ayudan a trabajar. Se habló sobre la autoridad, sobre los límites, el respeto, los buenos tratos y que el afecto no implica debilidad.
Espero que siempre podamos seguir haciendo estas jornadas que son muy útiles y que también sirven para encontrarnos . Gracias a Gastón y a Susy por prestar el lugar. Gracias a Marcelo que como Gardel, cada vez está mejor , gracias a Dolores por su espontaneidad y a todos por estar. No me quiero olvidar de Liliana que es quien ofreció su escena la cual sirvió para generar todo esto. Y, por supuesto, a Cristina que gracias a su convocatoria se pueden armar estos eventos.
Alicia Bittón
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Escribe Marcelo Choclin
Autoridad de los padres en relación a sus hijos adolescentes.
-Afectos. Incluir las emociones y los sentimientos en la puesta de límites. No al autoritarismo.
-Otros modos. Modelo autoritario vs. modelo a construir. No desde el control.
-Tecnología que manejan los adolescentes como espacio no accesible
-Generación de padres que vivió la experiencia del esfuerzo. Queremos que estén bien, pensamos en ellos, tienen todo.
-Terapeuta no es Cristo, romper omnipotencia de que tiene que poder solo y "salvar" al adolescente (sustituyendo a los padres). Sumar recursos. Ir a espacios donde se mueven los
adolescentes. Apoyarse en un equipo-colega-red propia
-Los terapeutas viven los mismos conflictos con los hijos y tampoco lo tienen resuelto.
-Incluir otras personas que tiene algún tipo de llegada sobre el adolescente (entrenador de rugby-compañero de equipo). Los padres tampoco tiene que poder solos.
-No juzgar a los padres desde el paradigma "de las funciones normales".
-Conocer el mundo del adolescente. Su lenguaje. Encontrar un lenguaje común (Capusoto, música). Rol del terapeuta como mediador social entre los padres y los hijos. No sustituto.
-Prevención. Como adelantarse a que surjan situaciones en las cuales los adolescentes se ponen en riesgo y los padres se sientan inoperantes?
Escena principal
Entrevista de la Terapeuta con adolescente de 15 años. Previo llamado de la madre desesperada que no lo dejó salir, lo encerró en el cuarto y aquel saltó por la ventana. En la escena dramatizada la Terapeuta "explota", no aguanta mas el estar presionada desde (atrás)por la madre que le delega la resolución y el joven que se descarga contra la madre y contra la terapeuta misma que termina hablándole como lo haría la madre.
Escribe Alicia Bittón:
Ayer tuvimos la jornada de fin de año en Proyecto. Fue muy interesante y todo transcurrió en un clima muy cálido y afectuoso. Comenzó cuando Susy nos dio la bienvenida como dueña de casa. Luego Marcelo nos invitó a salir de nuestras sillas y a caminar y recorrer el espacio. Nos empezamos a conectar con la experiencia que íbamos a vivir y luego empezaron el cruce de manos, las sonrisas, los saludos y abrazos. Fue realmente muy lindo momento. Luego Dolores dirigió un ejercicio con mucha habilidad, calidez y soltura. De allí surgió una escena para trabajar en la cual intervenía una terapeuta y su paciente de más o menos 16 años. Detrás de ella, tenía la voz de la mamá del paciente. El adolescente no quería seguir reglas y no se daba cuenta de los riesgos que corría y la mamá que le depositaba su confianza a la terapeuta y le delegaba el problema. La terapeuta se sentía en el medio y muy involucrada. Por un lado no se podía poner en el papel de mamá pero le costaba no hacerlo, por el otro quería tener un buen encuentro con el paciente y eso no era fácil. Le costaba hacerle entender que corría riesgos sin ponerse en mamá.
A partir de esa escena que vimos, nos separamos en 6 grupos. La consigna era trabajar con las resonancias que esa escena tuvo en cada uno de nosotros y a su vez preparar una escena en la que mostrásemos nuevas alternativas para ese conflicto. Fuimos pasando todos los grupos e inclusive, le pusimos título a las escenas.
Luego vino el final con un shering en el cual cada grupo compartió lo que había sentido en el trabajo. Todo fue muy rico y hubo reflexiones que nos ayudan a trabajar. Se habló sobre la autoridad, sobre los límites, el respeto, los buenos tratos y que el afecto no implica debilidad.
Espero que siempre podamos seguir haciendo estas jornadas que son muy útiles y que también sirven para encontrarnos . Gracias a Gastón y a Susy por prestar el lugar. Gracias a Marcelo que como Gardel, cada vez está mejor , gracias a Dolores por su espontaneidad y a todos por estar. No me quiero olvidar de Liliana que es quien ofreció su escena la cual sirvió para generar todo esto. Y, por supuesto, a Cristina que gracias a su convocatoria se pueden armar estos eventos.
Alicia Bittón
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Escribe Marcelo Choclin
Autoridad de los padres en relación a sus hijos adolescentes.
-Afectos. Incluir las emociones y los sentimientos en la puesta de límites. No al autoritarismo.
-Otros modos. Modelo autoritario vs. modelo a construir. No desde el control.
-Tecnología que manejan los adolescentes como espacio no accesible
-Generación de padres que vivió la experiencia del esfuerzo. Queremos que estén bien, pensamos en ellos, tienen todo.
-Terapeuta no es Cristo, romper omnipotencia de que tiene que poder solo y "salvar" al adolescente (sustituyendo a los padres). Sumar recursos. Ir a espacios donde se mueven los
adolescentes. Apoyarse en un equipo-colega-red propia
-Los terapeutas viven los mismos conflictos con los hijos y tampoco lo tienen resuelto.
-Incluir otras personas que tiene algún tipo de llegada sobre el adolescente (entrenador de rugby-compañero de equipo). Los padres tampoco tiene que poder solos.
-No juzgar a los padres desde el paradigma "de las funciones normales".
-Conocer el mundo del adolescente. Su lenguaje. Encontrar un lenguaje común (Capusoto, música). Rol del terapeuta como mediador social entre los padres y los hijos. No sustituto.
-Prevención. Como adelantarse a que surjan situaciones en las cuales los adolescentes se ponen en riesgo y los padres se sientan inoperantes?
Escena principal
Entrevista de la Terapeuta con adolescente de 15 años. Previo llamado de la madre desesperada que no lo dejó salir, lo encerró en el cuarto y aquel saltó por la ventana. En la escena dramatizada la Terapeuta "explota", no aguanta mas el estar presionada desde (atrás)por la madre que le delega la resolución y el joven que se descarga contra la madre y contra la terapeuta misma que termina hablándole como lo haría la madre.
Los grupos arman las escenas (Marcelo Choclin describe)
Comenta Cristina Ravazzola (letra verde):
1º escena: "3er. tiempo". Padres-adolescente-terapeuta-entrenador-compañero. La terapeuta se siente mas aliviada. Sin tanta carga. El adolescente se siente mas acampañado. El entrenador le pone límites en relación al alcohol.Interesante el cambio de contexto propuesto. Implica salirse de las convenciones que impone el "know how terapéutico tradicional", permite que nos movamos a los lugares en los que se puede buscar ayuda. El entrenador, una figura más respetada que los padres, pone una ley (condiciones) que los padres no pueden poner todavía.
2º escena "Pedí ayuda, no te quedes sola". Terapeuta con su espejo. Como sale de su propio aislamiento. Recursos: colega que la invita a un equipo. Grupo de padres- Profesor de educación física. Se arriman todas las ayudas posibles que la terapeuta busca en colegas, grupos, etc. Se enfatiza la importancia de que el terapeuta se ponga en contacto con sus necesidades propias.
3º escena: "Lalita y Lalota". Como el terapeuta se acerca con un lenguaje cálido y cercano al adolecente con un "lálá" tierno y con contacto corporal. Ídem con la madre enfurecida. Logra que se acepten ambos las diferencias, quedando mas fortalecida la relación. El terapeuta actúa de mediador, o de intermediario, que ayuda a que se acepten las generaciones en sus diferencias, disminuyendo los decibeles de ira y malestar. La representación dejó muy claro este papel del terapeuta y su tarea a través de la simbolización elegida.
4º escena: "Entrando por la ventana (salir por la puerta, entrar por la ventana)". Entrevista del terapeuta con el adolescente. Se centra en como se siente después de lo sucedido. La madre "de atrás" está a una mayor distancia (en la cabeza del terapeuta).La terapeuta interviene desde un vínculo de mucha proximidad, ayudando al adolescente a reflexionar y examinar sus sentimientos, pensando en la urgencia se hace cargo de la delegación hecha por la madre, haciendo de mediadora para luego salir y volver a ponerlos en contacto. El adolescente, reconociendo sus emociones, puede "achicarse" y recuperar su edad y su contacto con lo que necesita.
5º escena: "Redescubriendo que mi madre existe". Entrevista de la terapeuta con el chico y la madre. Recursos corporales. Que cada uno marque su espacio con el brazo. Cuando la madre expresa su dolor el hijo la mira por 1º vez. Redescubre a su madre cuando aparecen sus sentimientos y no sólo sus preocupaciones, sus órdenes y sus quejas. La terapeuta pone a la madre en contacto con sus sentimientos
6ª escena: "Jesús hubo uno solo". Charla de la terapeuta extenuada con colega en un café. Esta la ayuda: no sos la salvadora, no sos Cristo!
Marcelo Choclin
La Jornada fue una inyección de vitalidad y entusiasmo, así como de buenas ondas y de riqueza de los aportes colectivos. Muchas gracias a todos y a todas .
Cristina Ravazzola
Escribe Inés Biedma
Quiero compartir con el grupo, algunas de las reflexiones propias que fueron inspiradas por mi participación en la Jornada con tan amable grupo.
Evidentemente la escena que surgió del trabajo psicodramático es acorde con la pregunta que nos convocaba a pensar las relaciones de autoridad en la familia“¿hijos agrandados o padres achicados?”.
En lo personal, me parece de mucha utilidad el poder reflexionar acerca de nuestro rol como psicoterapeutas, pues es habitual que frente a la crisis actual con respecto a la asunción de la autoridad de los padres, nosotros nos quedemos ejerciendo por delegación o depositación esa autoridad que otros adultos no pueden o no quieren ejercer.
¿Cuáles serán los motivos que llevan a la falta de ejercicio de los roles de autoridad por parte de los adultos responsables de la crianza y acompañamiento de los niños y adolescentes de nuestra sociedad?.
Creo reconocer algunos elementos que configuran signos de época que erosionan la autoridad parental, como lo son la utilización de los medios de telecomunicación y de la inteligencia artificial como sustitutos seductores de los lazos de amor y autoridad. En desmedro de la comunicación piel a piel, de la enseñanza basada en el conocimiento elaborado artesanalmente, emergen las nuevas adquisiciones de finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI como los posibles nuevos mega-orientadores. Quitando crédito a las deshilachadas autoridades tanto paterna como materna, denostadas por la puesta en práctica de mecanismos que persiguen la transformación de los seres humanos en seres sujetos al consumo, la computadora, la televisión y las nuevas tecnologías pasan a ser las portadoras de cuanto haya para enseñar, comunicar, informar y transmitir. En las sociedades actuales tan arrasadas ideológicamente por los espejitos de colores de la “aldea global”, como enriquecidas por el maravilloso universo de las telecomunicaciones, el transporte, la inteligencia artificial y las especializaciones técnicas y científicas, el crecimiento y los aprendizajes se adquieren bajo signos inéditos, complejos y aún muy difíciles de describir.
Sería poco serio enunciar tan solo los vicios a los que nos someten las nuevas tecnologías pues no cabe duda alguna de que ellas juegan un rol de importancia extrema en un proceso que algunos denominan “civilizatorio”. Pero no podemos desconocer, en tanto profesionales de la Salud, la nocividad de su contribución al proceso de vaciamiento de autoridad de los adultos, no por su mera presencia, tan importante para el desarrollo y las más variadas actividades, ciencias y tecnologías, sino por los efectos que produce el uso indiscriminado y abusivo de las pantallas en la vida de las personas.
Google parece responder las preguntas que ya no se formulan a Papá y los cuentos de la computadora entretienen de manera más rápida y actual que los relatos familiares tejidos amorosamente por Mamá. La receta de la abuela que fue encontrada en un papel ajado, pasada de generación en generación a puño y letra, ha sido reemplazada con un solo clic por millares de recetas que prometen los mismos efectos placenteros para el gusto y el placer de los comensales ávidos de sabores exquisitos.
Las relaciones interpersonales llevan tiempo, experiencia, esfuerzo, dedicación, aventura, madrugones, desvelos… Se cuecen con respeto, se maceran con tolerancia, se adoban con ternura y germinan si hay amor.
La autoridad no puede derivar de ninguna relación donde el respeto por el otro en tanto semejante, no sea identificable en actos que se reiteren en el tiempo.
No detenta autoridad quien no puede generar lazos de empatía, de identificación corazón a corazón, quien se siente incapaz de frustrar a otro para beneficiar su crecimiento.
No tiene autoridad el padre que entra en competencia con los hijos ni la madre que se inmola por los propios.
Cuando hay cinchada, hay una autoridad que se entrega, que se pone en disputa al mejor postor. Hay bandera blanca y no alcanzará ganar la soga para recuperar la autoridad profanada.
Ahora bien, del dicho al hecho, el mucho trecho que existe por recorrer a veces nos involucra y nos hace responsables de situaciones donde es difícil sentar posiciones que nos habiliten a facilitar cambios en los vínculos.
En la escena que vemos el sábado, la madre desesperada llama a la terapeuta y la terapeuta, agobiada, le sugiere llamar a un teléfono determinado. O sea, se lanza la transferencia ilimitada de mensajes SOS, (la escena podría haberse llamado “dónde está el piloto”) y la conducción parece quedar librada a voluntades bienintencionadas frente al cataclismo hormonal de un adolescente que no entiende de bordes, sino de desbordes. No ha sido instalada la presencia reiterada de ejercicios de autoridad en el sistema familiar. La madre deposita la respuesta de autoridad en la terapeuta y la terapeuta, la transfiere a un ente de la ciudad donde viven familia y terapeuta. Una sucesión de actores supone que la autoridad es extracorpórea, habita en otro lado que no es el propio cuerpo, la voz propia y/o la mirada que denota y connota.
Hay una tercera persona para un hijo, que es su madre, un “ella” que nada entiende que no lo deja ser, a su entender, que no le da más alternativas que “salir por la ventana”. La acción se justifica desde un sin-salida en donde la conducta transgresora que pone en riesgo a un adolescente de 16 años, parece ser a ser la única acción viable ante una madre que no hace más que “desobedecer” a su hijo. El “ella no me dejó salir”, tiene toda la implicancia en el uso de su lenguaje del “ella no me hizo caso” y “me ví en la obligación de conducirme de la única manera que quedaba”.
Cuando la terapeuta (ella) es acusada de ser como la madre del adolescente, la tercera persona del singular invita a la tercera persona del plural en la cabeza del adolescente. “Ellas”, ó “ustedes”, pertenecen a esa raza que nada comprende de lo que me sucede”, parece estar diciendo. Qué ha pasado con los adultos que nos podemos ver tentados a pensar que, teniendo la responsabilidad de comprender lo que los adolescentes y niños desean y necesitan, deberíamos “formatearnos” para adormecer lo que nos pasa frente a sus demandas y “responder” exactamente con lo que ellos quieren que respondamos…
Nada nocivo, obviamente en el deseo… Nadie desea mal ni bien. El problema reside en la creencia de que los adultos debemos responder al deseo de niños y adolescentes de la manera que ellos proponen y con la rapidez que la época impone.
Nada más cercano al modelo del consumo, donde el objeto que se ajusta al deseo parece llegar hoy justo a tiempo para llenar toda sensación de angustia y vacío. Objetos diseñados a medida.
Estas son algunas de las reflexiones que puedo compartir con ustedes.
Muchas gracias!. Espero sea el inicio de ulteriores diálogos.
Inés Biedma inesbiedma@yahoo.com.ar
domingo, 28 de noviembre de 2010
Las víctimas de la violencia familiar, menos desamparadas

Nos lo envía Silvia Crescini
Fuente:Para desuscribirse envíe un correo electrónico a:
rima-request@listas.tau.org.ar y en el asunto escriba: unsubscribe
Las víctimas de la violencia familiar, menos desamparadas
Año 3. Edición número 132. Domingo 28 de noviembre de 2010
Por Diego Long
sociedad@miradasalsur.com
.
La especialista Eva Giberti cuenta cómo funcionan las nuevas políticas de contención
El plástico del auricular golpea contra la central del teléfono. En el
monitor y en la pantalla hay anotaciones. Marcas, palabras redondeadas.
Marcela Gutiérrez es psicóloga y acaba de ordenar la salida de la Brigada
Móvil Contra la Violencia Familiar hacia la comisaría 29, desde donde han
llamado por la denuncia de una mujer que ha sido severamente golpeada por su
marido. Gutiérrez acaba de cortar la comunicación pero abre un enlace que
acompañará a la víctima durante el trance difícil de enfrentarse a una
situación de maltrato.
³El martes se escucharon gritos y golpes en un domicilio, el señor sacó a la
señora a la calle, y le seguía pegando, entonces intervinieron los vecinos
que llamaron a la policía. Como la señora es epiléptica, tuvo una
convulsión. El Same la llevó al hospital, luego le dieron el alta y fue a la
comisaría a hacer la denuncia², cuenta Gutiérrez, que es operadora de la
línea 137, y acaba de escuchar el caso por el auricular.
La línea 137 es el número para llamar en la ciudad de Buenos Aires, ante una situación de abuso, violencia, familiar, sexual, o infantil.
³¿Cuándo pasó?², pregunta Eva Giberti, la madre del invento. Cuando se
entera que tanto el hospital Durand como la comisaría que intervino la noche
del ataque ³se comieron² el aviso durante tres días, reclama que le den los
datos. Las instituciones tienen la obligación de dar aviso y justo Miradas
al Sur llegó para ver con qué debe lidiar aún el Programa Las Víctimas
contra las violencias, a pesar de su fama.
³Hay una particular tendencia a agarrarse a aquello que parecería tener más
renombre, como la 137, pero este es un programa entero², protesta Giberti,
con una reconocidísima trayectoria en el estudio y el trabajo con la niñez y
en el combate a las distintas formas de vulnerabilidades. ³El 137 es un
invento argentino, no se encuentra nada parecido en ninguna parte del mundo,
dicho sin la menor modestia, es un invento mío², cuenta con alguna picardía
la especialista. ³Está dentro de un programa que es una idea original de
Aníbal Fernández. Esto arranca en el 2006, por pedido concreto de Aníbal y
de Néstor Kirchner. Me llamaron para una intervención en el tema de
violencia sexual, porque no se daba con los violadores, por una razón muy
entendible, que las víctimas no mantenían o ni siquiera hacían la denuncia.²
Por experiencia ya sabía que si las víctimas no denuncian es ³para no pasar
primero por las preguntas de los policías, y el resto de las que se
encontraban en fiscalías o juzgados, en una situación de revictimización
constante².
³Yo lo que quiero, Eva, es que usted me invente un sistema para que en las
comisarías, ningún bigotudo como yo les haga preguntas inconvenientes a las
víctimas², cuenta que le dijo clarito el entonces ministro del Interior.
La noche del fallecimiento de Néstor Kirchner, Eva Giberti recordó que en
algún momento de aquella primera entrevista se hizo presente el entonces
presidente, saludó y pidió:
Eva, por los chicos, con los tapones de punta.
Así fue que nació en 2006 la primera de las brigadas, la de Atención a
Víctimas de Violencia Sexual, el primer paso del programa.
³Esta es una idea de Kirchner, un segmento de su vida muy poco conocido. Un
ámbito donde las víctimas fueran directamente atendidas. No un ámbito donde
fueran a pedir ayuda sino que se trataba de generar un cuerpo de trabajo que
fuera al terreno², dice la psicóloga, psicoanalista, investigadora y docente
universitaria. Y así se hizo.
Hoy el Programa Las Víctimas Contra Las Violencias ha evolucionado a pasos
agigantados. Tiene una brigada móvil contra la violencia familiar, otra
contra la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, y ha
incorporado a su órbita un cuerpo interdisciplinario contra la violencia
familiar. Ese el único sector que tiene un lugar de trabajo fijo, ³porque
nosotros no trabajamos detrás de un escritorio, como otras instituciones,
todo lo nuestro es trabajo en terreno², añade Giberti.
Cada brigada tiene un protocolo, una capacitación y una especialidad
determinada para actuar con la mayor eficacia y celeridad posibles. Las
brigadas están compuestas por dos agentes de la Policía Federal, una
trabajadora social y una psicóloga, que actúan para sacar a las víctimas del
momento de la emergencia, la acompañan para que reciba atención médica, la
contienen también en las comisarías o las sedes judiciales. La línea 137 es
el corazón tecnológico del programa. Las operadoras reciben todo tipo de
llamados y consultas, las 24 horas, los 365 días del año.
En el caso de las víctimas de violencia sexual el programa logró suprimir la
entrevista policial, que hoy es realizada por personal especializado de la
brigada en un lugar reservado. Desde hace unos escasos 20 días las
revisaciones policial, judicial y forense se redujeron a una sola, también
para resguardo de la víctima, que se veía en un cuadro de ³revictimización
elevada a la exasperación², según describe Giberti.
Yo hacía todas las gestiones posibles hasta que un día la fui a ver a (la
ministra de la Corte Suprema) Carmen Argibay, y después de muchas reuniones
se logró que haya una sola entrevista, en el hospital. El médico legista
tiene orden de dejar todo y salir inmediatamente para la revisación con el
médico del hospital. Y se arma un protocolo que se negocia con el cuerpo
médico forense. Esto es mérito de este programa.
En la actualidad, la línea 137 recibe entre 20 y 30 llamados genuinos
diarios. Un 25 por ciento de ellos terminan en intervenciones de las
brigadas. El resto suelen ser personas que desean hacer consultas. Las
operadoras, trabajadoras sociales o psicólogas asesoran respecto de
situaciones particulares e instituciones estatales a las que acudir a
reclamar que brinde la asistencia correspondiente. Esa es otra clave del
programa, que no casualmente se llama Las Víctimas Contra Las Violencias, la
idea de una víctima comprometida, no a la que se revictimiza. Recibe
asistencia y acompañamiento pero se necesita de la ratificación de la
denuncia para que se avance en este sentido.
Viviana Mendoza también es psicóloga y una de las supervisoras del programa,
y cuenta que el trabajo ³se sabe donde empieza y a qué hora pero nunca se
sabe dónde ni cuándo se termina. Acompañamos a todos lados pero siempre con
la víctima activa². Agrega que ³a veces los equipos se van relevando. Y a
veces paramos porque la víctima necesita descansar², se ríe. El trabajo del
operador es fundamental, a la vez que también se compromete, porque no sólo
hace el cuadro sobre el que trabajará la brigada, sino que también será un
testigo en la causa, algo que muchas veces se intentaba esquivar antes en
las instituciones.
Entre otros de los logros señalados por Giberti, destaca el hecho de que en
lo que hace a violencia sexual ³por primera vez se ha podido apresar a tres
violadores seriales². O que, respecto de la violencia familiar, la cantidad
de denuncias creció significativamente. El cuerpo interdisciplinario tiene
en estudio más de 4.800 expedientes y se encarga de realizar los
diagnósticos de violencia familiar que solicita la ley. Trabaja con la
información del historial del sujeto, entrevista al golpeador, a sus
parientes y, si aparecen afectados, a los niños.
Esta iniciativa estatal que pasó del Ministerio del Interior al de Justicia
logró, además, que se introdujera como asignatura obligatoria Violencia
Familiar en los cursos de cadetes, suboficiales y oficiales. ³¿Querés
ascender? Tenés que rendir estas asignaturas con coloquio oral y texto
escrito, que dictamos nosotros mismos², se enorgullece Eva Giberti. ³Tenemos
a esta altura unos ocho mil policías que para poder ascender tienen que
cursar cuatro meses, más trabajo escrito y oral. Que igual no alcanza, pero
nunca en la vida había sucedido esto², dice la especialista, que también
llama la atención sobre el hecho de que en las carreras de psicología no
aparecen estos temas en los programas.
Más del 50 por ciento de los llamados a la línea 137 son realizados por las
propias víctimas. En segundo lugar se ubican las instituciones que reciben
el caso o lo detectan: hospitales, escuelas, comisarías, etc. Más atrás
vienen familiares, amigos y vecinos, y en menos del 1 por ciento también
llaman los agresores, mintiendo sobre las causas del llamado,
victimizándose. ³Mientras nos abran la puerta, da lo mismo que lo haga la
víctima o el agresor², asegura Mendoza.
Todos estos datos muestran que a pesar del ejemplo del principio de esta
nota las instituciones se van comprometiendo fuertemente. Por eso Giberti
remarca a cada rato el nombre de Aníbal Fernández y el ³compromiso político²
como mantra. Hubo que trabajar mucho y aún se sigue trabajando en el cambio
de concepciones de ciertas instituciones, como la policial y la judicial, u
otras como la administración del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que
aún no quiere dar brazo a torcer. Eso se nota en varios aspectos. Por
ejemplo, hay un sólo refugio para personas en riesgo de violencia hasta que
las medidas de exclusión del agresor entran en vigencia. Ese refugio es el
Mariquita Sánchez de Thompson y se encuentra en un lugar reservado. ³Tiene
muy poca capacidad y sus requisitos son muy exigentes², detalla Julia
Bermúdez, una de las cuatro abogadas que tiene el programa, quien cuenta que
otro de los problemas que existen es que el código contravencional porteño y
la ley nacional se dan de patadas a la hora de resolver casos de explotación
sexual de niñas.
Esa es la parte del vaso vacío. La otra ya es bastante alentadora. Lo
importante es que hoy, marcando el 137, ninguna otra víctima de la violencia
vuelve a quedar desamparada.
viernes, 26 de noviembre de 2010
DECLARACIONES DE CHICO BUARQUE. MINISTRO DE EDUCACIÓN DE BRASIL

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le
preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual
Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO CHICO
BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la
Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo
su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un
humanista y no de un brasileño.
Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra
de la internacionalización de la Amazonia. Por más que
nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio,
él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación
ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su
internacionalización, como también de todo lo demás, que
es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser
internacionalizada, internacionalicemos también las
reservas de petróleo del mundo entero.
El petróleo es tan importante para el bienestar de la
humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de
eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de
aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.
De la misma forma, el capital financiero de los países
ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una
reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar
solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar
la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las
decisiones arbitrarias de los especuladores globales.
No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para
quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.
También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la
internacionalización de los grandes museos del mundo.
El Louvre no debe pertenecer solo a Francia.
Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas
por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio
cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea
manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.
No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió
enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro.
Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido
internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están
realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de
países tuvieron dificultades para participar, debido a
situaciones desagradables surgidas en la frontera de los
EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las
Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos
Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.
De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de
Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza
específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.
Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no
correr el riesgo de dejarla en manos de los
brasileños,internacionalicemos todos los arsenales
nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son
capaces de usar esas armas, provocando una destrucción
miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas
en los bosques de Brasil.
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia
de los Estados Unidos han defendido la idea de
internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda.
Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño
del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la
escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a
todos ellos sin importar el país donde nacieron, como
patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho
más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes
traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la
Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían
estudiar; que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalización
del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño,
lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente
nuestra!
NOTA: Este artículo fue publicado en el NEW YORK
TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los diarios de mayor tirada de EUROPA y JAPÓN.
Pero en BRASIL y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado. Ayúdenos a divulgarlo.
Gracias
jueves, 25 de noviembre de 2010
SOBRE LA EDAD...por Alfredo Moffat

SOBRE LA EDAD...
Alfredo Moffat
Psicólogo Social
"Terapia de Crisis"
La negación de la edad es una tontería. Yo tenía miedo a esta etapa que empieza después de los sesenta años. Ahora, que más o menos estoy instalado en ella (tengo setenta y tres años), me doy cuenta que se me ha simplificado la vida, y la mayor parte de las cosas que antes me preocupaban, ahora creo que son boludeces, pero quedó lo esencial: el amor, los hijos, la justicia social, la solidaridad (y también el dulce de leche y la crema chantilly…)
Esta edad no está tan mal, el tema de la muerte siempre angustia, pero yo creía que iba a ser peor. Es una tontería hacerse el pendejo, fíjense si tuviera que ir al gimnasio, sería todo un laburo y no podría gozar de esto de hacerme el filósofo. Cuando cumplí sesenta años hice una fiesta en la Escuela. Y dije: tengo dos caminos, o me convierto en un viejo sabio, o en un viejo pelotudo. Lo último me pareció aburrido. Cuando no asumís la edad, no gozás ni la una ni la otra.
El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno, a ocultar en un geriátrico porque ya no servimos más.
Acá en la Argentina tenemos la cultura de Mirta Legrand, pobre Mirta, para conservar la juventud debe usar una máscara de cirugía y no está gozando de esa edad.
Cuando estuve en Estados Unidos había una actriz que había sido muy famosa, Bette Davis, que ya estaba muy viejita y tenía el rostro con las arrugas del tiempo. Era conductora y tenía un programa muy respetado, en el que podía decir cosas sabias, porque estaba cómoda en esa edad, era creíble.
También en Italia, estando en una plaza de Roma, pude ver que estaban todos los viejitos (los respetados nonos) jugando a las cartas y tomando Cinzano, con gran dignidad, y la gente iba a preguntarles cosas. El que vio la película casi hasta el final, sabe perfectamente cómo es, y puede avisarle a los otros cómo viene la mano de la vida.
Pero en la Argentina, cuando llegás a esta etapa, te meten en un geriátrico y no aprovechan la historia, que es necesaria para construir el futuro.
En el Amazonas no hay jubilación de viejos. Yo fui hace muchos años, de aventurero, con mochila y bolsa de dormir, y ahí estaban los viejitos de la tribu mirando el río Xingú que desemboca en el Amazonas. Y pensé: "Ahí está la biblioteca nacional"... Uno sabía de partos, otro de canoas, otro de plantas medicinales, a ellos los cuidaban mucho, porque eran los transmisores de la sabiduría, no había transmisión escrita (se moría el de las canoas y tenían que cruzar nadando…) Tenían una dignidad como los que vi en la India. Allí, en el proceso de vida, se respetan todas las etapas.
En estos países de la cultura occidental, tecnológica, donde lo que no es nuevo hay que tirarlo, lo mismo se hace con los seres humanos, y eso es una tontería. En la cultura norteamericana todos tienen que ser jóvenes y lindos.
Hay una etapa de la vida en que uno es niño, otra en que es joven, otra donde es adulto y otra donde es viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida, si negamos una, vamos a tener problemas. Si se nos niega la infancia vamos a perder la creatividad, si se nos reprimió la adolescencia, vamos a perder la rebeldía.
Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. En cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje de la vida.
Cuando no se transita uno de los pasajes evolutivos, se produce una perturbación. Si la niña no puede genitalizarse, queda en un vínculo infantil y no asume sus posibilidades de hacer pareja, es la hija que queda captada por un padre muy sometedor, tiene cuarenta años y vive con el padre. Pero no puede hacer pareja con el padre por el incesto y por la diferencia de edad, son dos mundos distintos. Lo mismo ocurre con el varón, cuando muere el padre, y la madre lo coloca en el rol del hombre de la casa. Ese adolescente empieza a desfasarse de su objeto sexual, que es una novia, y es el típico solterón, o se casa y tiene problemas, no se despegó de la madre.
La concentración urbana genera la familia nuclear: papá, mamá y uno o dos hijos, donde es tan pequeño el espacio, que no cabe el abuelo, va al geriátrico, después tienen que mandar al nieto a la guardería, pero ¿quiénes son los mejores cuidadores para el nieto? el abuelo y la abuela. ¿Qué mejor maestra jardinera que un abuelo o una abuela? Ambos están fuera de la producción, fuera de la tensión necesaria para la lucha cotidiana, ambos están en el mundo de lo imaginario...
En Santiago del Estero el tata viejo es un personaje muy importante. Es el que sabe la historia de la familia, transmite la información, los agüelos cuidan al gurí, las dos puntas de la vida se complementan.
En nuestro país la vejez está desvalorizada, los viejos son marginados, el cambio social fue tan brusco que su experiencia habla de una Argentina que perdimos, si terminan en el geriátrico, los tratan como chicos, los retan y los humillan, se deprimen y aparecen todas las enfermedades que tienen que ver con las bajas defensas.
En cambio, en las sociedades más sanas, esta es una época muy rica, porque es la de la reflexión, que es parecida al juego y la creatividad, pero ya después de haber visto la película entera y haberla entendido. Es como el que viajó mucho y ahora puede ver el panorama del viaje.
La última etapa es lo que se llama la senectud, que a veces tiene un deterioro grave, neuronal, de las funciones mentales. De todas maneras, el final del proceso de la vida, que es la muerte, es un tema negado en nuestra cultura. El final, la agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos, al inicio. Los humanos somos todos de la tribu de los "Uterumbas", porque vamos del útero a la tumba.
Se puede estar en cualquier edad, incluso setenta, ochenta años, y el que tiene un proyecto se aleja de la muerte. Eso lo vi en Pichón anciano, él decía: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza. ¿Cómo la podés construir?, si esa historia tiene sentido y se arroja adelante como esperanza.
Padres que no le tienen miedo a la muerte hacen hijos que no le tienen miedo a la vida.
Alfredo Moffat
Psicólogo Social
"Terapia de Crisis"
La negación de la edad es una tontería. Yo tenía miedo a esta etapa que empieza después de los sesenta años. Ahora, que más o menos estoy instalado en ella (tengo setenta y tres años), me doy cuenta que se me ha simplificado la vida, y la mayor parte de las cosas que antes me preocupaban, ahora creo que son boludeces, pero quedó lo esencial: el amor, los hijos, la justicia social, la solidaridad (y también el dulce de leche y la crema chantilly…)
Esta edad no está tan mal, el tema de la muerte siempre angustia, pero yo creía que iba a ser peor. Es una tontería hacerse el pendejo, fíjense si tuviera que ir al gimnasio, sería todo un laburo y no podría gozar de esto de hacerme el filósofo. Cuando cumplí sesenta años hice una fiesta en la Escuela. Y dije: tengo dos caminos, o me convierto en un viejo sabio, o en un viejo pelotudo. Lo último me pareció aburrido. Cuando no asumís la edad, no gozás ni la una ni la otra.
El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno, a ocultar en un geriátrico porque ya no servimos más.
Acá en la Argentina tenemos la cultura de Mirta Legrand, pobre Mirta, para conservar la juventud debe usar una máscara de cirugía y no está gozando de esa edad.
Cuando estuve en Estados Unidos había una actriz que había sido muy famosa, Bette Davis, que ya estaba muy viejita y tenía el rostro con las arrugas del tiempo. Era conductora y tenía un programa muy respetado, en el que podía decir cosas sabias, porque estaba cómoda en esa edad, era creíble.
También en Italia, estando en una plaza de Roma, pude ver que estaban todos los viejitos (los respetados nonos) jugando a las cartas y tomando Cinzano, con gran dignidad, y la gente iba a preguntarles cosas. El que vio la película casi hasta el final, sabe perfectamente cómo es, y puede avisarle a los otros cómo viene la mano de la vida.
Pero en la Argentina, cuando llegás a esta etapa, te meten en un geriátrico y no aprovechan la historia, que es necesaria para construir el futuro.
En el Amazonas no hay jubilación de viejos. Yo fui hace muchos años, de aventurero, con mochila y bolsa de dormir, y ahí estaban los viejitos de la tribu mirando el río Xingú que desemboca en el Amazonas. Y pensé: "Ahí está la biblioteca nacional"... Uno sabía de partos, otro de canoas, otro de plantas medicinales, a ellos los cuidaban mucho, porque eran los transmisores de la sabiduría, no había transmisión escrita (se moría el de las canoas y tenían que cruzar nadando…) Tenían una dignidad como los que vi en la India. Allí, en el proceso de vida, se respetan todas las etapas.
En estos países de la cultura occidental, tecnológica, donde lo que no es nuevo hay que tirarlo, lo mismo se hace con los seres humanos, y eso es una tontería. En la cultura norteamericana todos tienen que ser jóvenes y lindos.
Hay una etapa de la vida en que uno es niño, otra en que es joven, otra donde es adulto y otra donde es viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida, si negamos una, vamos a tener problemas. Si se nos niega la infancia vamos a perder la creatividad, si se nos reprimió la adolescencia, vamos a perder la rebeldía.
Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. En cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje de la vida.
Cuando no se transita uno de los pasajes evolutivos, se produce una perturbación. Si la niña no puede genitalizarse, queda en un vínculo infantil y no asume sus posibilidades de hacer pareja, es la hija que queda captada por un padre muy sometedor, tiene cuarenta años y vive con el padre. Pero no puede hacer pareja con el padre por el incesto y por la diferencia de edad, son dos mundos distintos. Lo mismo ocurre con el varón, cuando muere el padre, y la madre lo coloca en el rol del hombre de la casa. Ese adolescente empieza a desfasarse de su objeto sexual, que es una novia, y es el típico solterón, o se casa y tiene problemas, no se despegó de la madre.
La concentración urbana genera la familia nuclear: papá, mamá y uno o dos hijos, donde es tan pequeño el espacio, que no cabe el abuelo, va al geriátrico, después tienen que mandar al nieto a la guardería, pero ¿quiénes son los mejores cuidadores para el nieto? el abuelo y la abuela. ¿Qué mejor maestra jardinera que un abuelo o una abuela? Ambos están fuera de la producción, fuera de la tensión necesaria para la lucha cotidiana, ambos están en el mundo de lo imaginario...
En Santiago del Estero el tata viejo es un personaje muy importante. Es el que sabe la historia de la familia, transmite la información, los agüelos cuidan al gurí, las dos puntas de la vida se complementan.
En nuestro país la vejez está desvalorizada, los viejos son marginados, el cambio social fue tan brusco que su experiencia habla de una Argentina que perdimos, si terminan en el geriátrico, los tratan como chicos, los retan y los humillan, se deprimen y aparecen todas las enfermedades que tienen que ver con las bajas defensas.
En cambio, en las sociedades más sanas, esta es una época muy rica, porque es la de la reflexión, que es parecida al juego y la creatividad, pero ya después de haber visto la película entera y haberla entendido. Es como el que viajó mucho y ahora puede ver el panorama del viaje.
La última etapa es lo que se llama la senectud, que a veces tiene un deterioro grave, neuronal, de las funciones mentales. De todas maneras, el final del proceso de la vida, que es la muerte, es un tema negado en nuestra cultura. El final, la agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos, al inicio. Los humanos somos todos de la tribu de los "Uterumbas", porque vamos del útero a la tumba.
Se puede estar en cualquier edad, incluso setenta, ochenta años, y el que tiene un proyecto se aleja de la muerte. Eso lo vi en Pichón anciano, él decía: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza. ¿Cómo la podés construir?, si esa historia tiene sentido y se arroja adelante como esperanza.
Padres que no le tienen miedo a la muerte hacen hijos que no le tienen miedo a la vida.
domingo, 21 de noviembre de 2010
El eterno encanto de ser adolescente

Publicado en LA NACION 21/11/10
Mientras algunos investigadores describen una epidemia de narcisismo entre los más jóvenes, otros expertos proponen una nueva categoría -la adultez emergente- para definir a quienes todavía se resisten a entrar en la adultez. Cómo son los adolescentes tardíos en la Argentina y por qué algunos expertos hablan de la "generación yo"
Alejandra Folgarait Para LA NACION
Alejandra Folgarait Para LA NACION
Llega un momento en la vida de todo adulto en que los jóvenes se les vuelven seres extraños, tan raros como los aborígenes de esas tribus perdidas en la selva. Sus costumbres, su dialecto, su vestimenta y hasta sus horarios convocan a todos los fantasmas del conflicto intergeneracional entre padres e hijos. Sin embargo, hoy la cuestión de los jóvenes no pasa tanto por los raros peinados nuevos sino por la perplejidad ante quienes, como émulos de un Peter Pan entrado en años, pasaron ya -a veces largamente- los 18, tienen una autoestima bien alta, pero no dan indicios de aceptar los roles de la adultez. Mientras algunos expertos hablan de una generación que hace del propio ombligo el centro del mundo, otros ya teorizan una nueva etapa vital entre la adolescencia y la adultez.
Consumidores capaces de gastar la mitad de sus ingresos en un celular de última generación o en la entrada a un recital de música, cómodos habitantes de los hogares paternos, entusiastas de los trabajos ligados más a los propios gustos que a los horarios fijos, poco afectos al compromiso representado por el matrimonio y los hijos, los nacidos después de los 70, hoy una franja que puede ir desde la mayoría de edad hasta casi los 40 años, son acérrimos individualistas y prefieren autopromocionarse antes que ayudar a los demás, según la psicóloga Jeane Twenge, de la Universidad de San Diego, Estados Unidos.
En su best seller Generation Me (Generación Yo), Twenge reveló que estos jóvenes piensan que son muy especiales pero tienen alarmantes niveles de ansiedad y depresión. A partir de los estudios de Twenge, ya se habla de la epidemia de narcisismo juvenil que afecta al mundo desarrollado. ¿Pero están enfermos los jóvenes del nuevo milenio o, simplemente, desarrollan comportamientos que se adaptan al nuevo contexto de una sociedad hipertecnológica, una oferta educativa más prolongada y un mercado laboral flexible?
En Italia se habla del fenómeno de los "mammoni" o "bamboccioni", los hijos que se quedan en la casa de los padres hasta tan tarde como los 40 años. Y no sólo porque la mamma plancha y cocina sino porque no pueden encontrar un empleo fijo ni pueden acceder a los carísimos alquileres.
En 2009, los italianos entre 15 y 29 años que no trabajan ni estudian sobrepasaron el 20%. En la Argentina, el 80% de los jóvenes universitarios de nivel socioeconómico ABC1 vive con los padres, el 88% es soltero y más del 60% no trabaja.
Aunque la cuestión convoca a mucha polémica, los expertos no se ponen de acuerdo ni siquiera en quiénes son los englobados en la adolescencia o en la juventud actualmente. Algunos, como el psicólogo norteamericano Jeffrey Jensen Arnett, aseguran que no se trata de una generación centrada en sí misma que tarde o temprano dejará paso a otra. Para él, hay que reconocer la existencia de una nueva etapa vital en el desarrollo humano, que define a los que tienen 18 a 25 años, pero que puede extenderse grosso modo entre los 20 y los 30 años (y a veces más aún). "El concepto de adultez emergente surge porque los jóvenes adoptan más tardíamente los roles adultos de trabajo estable, casamiento y paternidad, haciendo que los mayores los vean como egoístas y los malinterpreten, sin entender que no se trata de un cambio generacional sino permanente", escribió recientemente Arnett en la revista Perspectives on Psychological Science.
Los jóvenes aprovechan hoy la aceptación de la sexualidad premarital y los métodos anticonceptivos para experimentar con distintas parejas antes de tomar la decisión de formar una familia. También se toman más tiempo para definir su identidad y formarse de acuerdo a ella. Después de todo, la sociedad actual adulta les ofrece toda clase de posgrados y les exige cada vez mayor capacitación para darles trabajo. Y redujo los mandatos sociales al mínimo, al mismo tiempo que convirtió a los chicos de clases medias en reyes de la casa.
"Vivimos en una época en la que la autoestima es alentada desde la niñez y la gente joven tiene más libertad e independencia que nunca antes, pero también más depresión, ansiedad, cinismo y soledad", alega Twenge, quien compara a los jóvenes de hoy con los de los últimos 30 años para estudiar sus cambios. "Los jóvenes actuales fueron criados para querer las estrellas en un momento en que es más difícil que nunca ir a la universidad, encontrar un buen trabajo y tener una casa. Sus expectativas son muy altas justo cuando el mundo se vuelve más competitivo", agrega la psicóloga norteamericana, quien insiste en que los jóvenes actuales son más narcisistas que los de antes.
Sin embargo, Brett Donnollan, profesor de Psicología de la Universidad de Michigan, no cree que los jóvenes de hoy sean más egocéntricos que los de hace 30, 20 o 10 años. De acuerdo con sus estudios sobre casi medio millón de chicos norteamericanos de secundaria, los jóvenes sí son más cínicos y se preocupan menos por asuntos sociales, pero no son más individualistas que los de la generación de posguerra (conocidos como " baby boomers ").
Donnollan critica la teoría de la "Generación Yo" como fruto de la típica visión negativa de los adultos sobre los jóvenes, o la de quienes critican a la juventud porque no recuerdan sus propios años mozos. En esto coincide Jeffrey Arnett, quien prefiere ver optimismo y reafirmación de la identidad donde Twenge critica exageración autosuficiente, capricho y desidia.
Transición prolongada
Aunque los expertos subrayan que es difícil generalizar las condiciones de vida y las experiencias de los jóvenes en diferentes sociedades y países, lo cierto es que los rasgos de la adolescencia extendida se han vuelto globales.
"A tu edad yo estaba casada con chicos y llevaba adelante una casa", le dice Susana a su hija Michelle, de 22 años, quien le responde encogiéndose de hombros mientras chequea los mensajes en el Blackberry que le entregaron como vendedora a comisión de planes telefónicos. La joven dejó la facultad en tercer año pero no descarta retomar los estudios universitarios alguna vez. Y ni se le pasa por la cabeza tener hijos.
No es la única que va y viene sin definirse. Silvana está terminando la carrera de Comunicación, trabaja y se fue a vivir sola en un departamento alquilado en el centro, pero ahora se vuelve a la casa de los padres en el conurbano. "Nos llevamos bien con mis viejos, así que voy a aprovechar para ahorrar y comprarme mi casa sin dejar de disfrutar", sonríe. También con 26 años, Alejandro vivió siempre con su familia en el barrio de Chacarita pero siente "una necesidad imperiosa" de irse a vivir solo o con un amigo, aunque no de convivir con su pareja y mucho menos, casarse. El problema para irse de la casa de los padres, subraya, es simplemente económico, ya que trabaja en negro en un bar y está por terminar la carrera de Historia.
Mucha agua pasó bajo el puente de la adolescencia. En las sociedades primitivas, la pubertad biológica que marcaba la llegada a la adultez era reafirmada por rituales, como la muerte en combate de un enemigo de la tribu, o la circuncisión ceremonial. Tras esos ritos de pasaje, el niño se convertía en adulto. La adolescencia como la conocemos fue un invento de la cultura moderna para explicar el lago período de transformaciones que comenzaron a experimentar los seres humanos entre la escuela y su incorporación al trabajo formal. Pero con la flexibilidad del mercado laboral, la explosión de educación superior y muchos otros cambios sociales, parece hora de aceptar que hay un nuevo período en el desarrollo y, como dice Arnett, dejar de criticar a los jóvenes basándose en criterios obsoletos.
¿Se puede aplicar la categoría de la adultez emergente en la Argentina? "Es muy fuerte plantear una nueva etapa en el ciclo vital de las personas", dice la socióloga y doctora en Educación Mariela Macri, quien estudia la situación de los jóvenes en el Instituto Gino Germani de la UBA. Con todo, la investigadora reconoce que en los años 70 se consideraba que a los 24 años se ingresaba a la adultez, porque a esa edad los jóvenes se casaban y lograban un empleo, mientras que hoy se toman los 29 o 30 años como límite de la juventud.
"Es cierto que hay una demora en la transición a la adultez o, más bien, una desestructuración de las transiciones: hoy los jóvenes pueden volver sin problemas a un estadio anterior, como regresar a la casa de los padres o volver a estudiar", apunta Macri.
Para la psicóloga Alicia Facio, investigadora de la Universidad de Entre Ríos, no hay dudas de que la adultez emergente existe aquí. En un estudio de casi 300 jóvenes de 14 a 23 años, al llegar a esta edad, el 47% dijo que ya había llegado a la adultez, mientras que el 50% dijo "que en algunos aspectos sí, pero en otros, no" y el 3% directamente dijo "no".
"Antes se creía que había un tránsito lineal de la educación secundaria al trabajo pero hoy hay un patrón menos homogéneo: el empleo y el estudio pueden ser sincrónicos y las trayectorias son reversibles", confirma la socióloga Analía Otero, investigadora del Conicet en el Programa de Juventud de Flacso. Otero dice que aún se debate si estos cambios se deben a una elección individual o son influidos por la clase social, pero reconoce que los jóvenes de 24 a 27 años que ella estudia, y que han pasado ya la escuela secundaria, son más individualistas, más prácticos y mucho menos idealistas que las generaciones pasadas. "Más que culparlos por apáticos y poco comprometidos hay que ver cómo responden a una sociedad consumista y a los discursos individualistas que los rodean", advierte la investigadora de Flacso.
Parecidos y diferentes
Según Alicia Facio, profesora de Psicología Evolutiva y de la Personalidad en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, los jóvenes argentinos muestran en la etapa de la adultez emergente aspectos parecidos y diferentes respecto de los norteamericanos.
Como sus pares del norte, los jóvenes argentinos posponen la decisión de casarse y tener hijos. La mitad de los que tienen de 18 a 25 años también se autodefinen entre la adolescencia y la adultez, y destacan la exploración de posibilidades y la considerable libertad personal que viven en esta etapa. Pero, en la Argentina, el 70% de los adultos emergentes sigue viviendo con los padres en sus lugares de origen, mientras que en Estados Unidos los jóvenes dejan a los 18 o 19 años el nido familiar y luego se mudan frecuentemente entre ciudades.
En los países del Norte, los que se van a vivir tempranamente solos suelen provenir de hogares con problemas de violencia o conflictos y adolescencias complicadas. Tomar la decisión de partir del nido fomenta la autonomía y la confianza en sí mismos de los jóvenes en Estados Unidos y en Israel.
Aquí, la situación emocional de los adultos emergentes no sigue estos patrones. Los que habitan solos tenían mayores niveles de ansiedad y depresión durante la adolescencia, pero esto no se asocia con provenir de hogares violentos ni agresivos. Además, los varones jóvenes que viven solos tienen más borracheras que los que conviven con sus parejas. Y las mujeres jóvenes que conviven -pero no los varones- muestran mayor satisfacción con la vida que los que viven solos o con los padres.
En sus investigaciones realizadas en la ciudad de Paraná, Facio también encontró que los adultos emergentes que viven solos tienen niveles de escolaridad y económico más altos que los que no abandonaron la casa paterna, mientras que los que conviven con una pareja tienen menos estudios y dinero que los que habitan aún con la familia.
Paradójicamente, quienes más se niegan a dejar a papá y mamá son los que están en mejores condiciones para hacerlo. Una reciente encuesta de la consultora IPSOS entre 250 jóvenes universitarios de 18 a 25 años y nivel ABC1 revela que, a pesar de no tener problemas económicos, el 80% aún vive con sus padres y no terminó la carrera. Apenas el 37% trabaja, tal vez porque sus familias priorizan los estudios sobre el empleo.
"Cuando alguien está acostumbrado a ir a un determinado club, a usar el auto de papá y a mantener un nivel de consumo, es difícil dejarlo", reflexiona Horacio Garderes, director del estudio de IPSOS-Media.
Sin mayores restricciones en su libertad y cómodos en sus hogares familiares, los jóvenes argentinos de clases altas no ahorran en consumos culturales y salidas recreativas con amigos, gustan ir de compras al shopping o a bailar, la mayoría tiene notebook con acceso a internet, cámara digital y consola de juegos. Algo parecido a lo que muestra la película Soltero en casa , con Matthew McConaughey y Sara Jessica Parker.
Más allá del nivel económico, "en la Argentina, vivir en la casa de los padres en la adultez emergente posee un significado psicológico muy diferente al encontrado en Norteamérica y los países del norte y centro de Europa", subraya la investigadora Alicia Facio.
"Los que residen en el nido no tienen peor salud mental o relaciones más difíciles con sus padres que los otros grupos. Los adultos emergentes que viven con una pareja amorosa no se han visto obligados a dejar el hogar por un vínculo menos protector o más violento con su familia de origen, y la mayoría de los que viven por su cuenta lo hacen por razones académicas y no porque tienen una mayor madurez socio-emocional", resume Facio.
La cercanía con la familia en las sociedades latinoamericanas y europeas del sur parece explicar esta permanencia en el hogar paterno durante una década más que en el Norte. Para la socióloga Ana María Mendes Diz, investigadora de la UBA, "hoy la familia es la principal aliada de los jóvenes argentinos, que no perciben tanto conflicto con los padres sino gustos compartidos y límites más laxos".
Por su parte, Otero explica que "los cambios en la composición familiar, el desvanecimiento de la autoridad paterna y la mayor preponderancia de jóvenes y mujeres en los hogares obligan a nuevas negociaciones, en lugar de conflictos".
Como sea, conviene ir aceptando que Peter Pan ahora tiene veintipico, ya que, como dice Jeffrey Arnett, "la adultez emergente está aquí para quedarse".
Consumidores capaces de gastar la mitad de sus ingresos en un celular de última generación o en la entrada a un recital de música, cómodos habitantes de los hogares paternos, entusiastas de los trabajos ligados más a los propios gustos que a los horarios fijos, poco afectos al compromiso representado por el matrimonio y los hijos, los nacidos después de los 70, hoy una franja que puede ir desde la mayoría de edad hasta casi los 40 años, son acérrimos individualistas y prefieren autopromocionarse antes que ayudar a los demás, según la psicóloga Jeane Twenge, de la Universidad de San Diego, Estados Unidos.
En su best seller Generation Me (Generación Yo), Twenge reveló que estos jóvenes piensan que son muy especiales pero tienen alarmantes niveles de ansiedad y depresión. A partir de los estudios de Twenge, ya se habla de la epidemia de narcisismo juvenil que afecta al mundo desarrollado. ¿Pero están enfermos los jóvenes del nuevo milenio o, simplemente, desarrollan comportamientos que se adaptan al nuevo contexto de una sociedad hipertecnológica, una oferta educativa más prolongada y un mercado laboral flexible?
En Italia se habla del fenómeno de los "mammoni" o "bamboccioni", los hijos que se quedan en la casa de los padres hasta tan tarde como los 40 años. Y no sólo porque la mamma plancha y cocina sino porque no pueden encontrar un empleo fijo ni pueden acceder a los carísimos alquileres.
En 2009, los italianos entre 15 y 29 años que no trabajan ni estudian sobrepasaron el 20%. En la Argentina, el 80% de los jóvenes universitarios de nivel socioeconómico ABC1 vive con los padres, el 88% es soltero y más del 60% no trabaja.
Aunque la cuestión convoca a mucha polémica, los expertos no se ponen de acuerdo ni siquiera en quiénes son los englobados en la adolescencia o en la juventud actualmente. Algunos, como el psicólogo norteamericano Jeffrey Jensen Arnett, aseguran que no se trata de una generación centrada en sí misma que tarde o temprano dejará paso a otra. Para él, hay que reconocer la existencia de una nueva etapa vital en el desarrollo humano, que define a los que tienen 18 a 25 años, pero que puede extenderse grosso modo entre los 20 y los 30 años (y a veces más aún). "El concepto de adultez emergente surge porque los jóvenes adoptan más tardíamente los roles adultos de trabajo estable, casamiento y paternidad, haciendo que los mayores los vean como egoístas y los malinterpreten, sin entender que no se trata de un cambio generacional sino permanente", escribió recientemente Arnett en la revista Perspectives on Psychological Science.
Los jóvenes aprovechan hoy la aceptación de la sexualidad premarital y los métodos anticonceptivos para experimentar con distintas parejas antes de tomar la decisión de formar una familia. También se toman más tiempo para definir su identidad y formarse de acuerdo a ella. Después de todo, la sociedad actual adulta les ofrece toda clase de posgrados y les exige cada vez mayor capacitación para darles trabajo. Y redujo los mandatos sociales al mínimo, al mismo tiempo que convirtió a los chicos de clases medias en reyes de la casa.
"Vivimos en una época en la que la autoestima es alentada desde la niñez y la gente joven tiene más libertad e independencia que nunca antes, pero también más depresión, ansiedad, cinismo y soledad", alega Twenge, quien compara a los jóvenes de hoy con los de los últimos 30 años para estudiar sus cambios. "Los jóvenes actuales fueron criados para querer las estrellas en un momento en que es más difícil que nunca ir a la universidad, encontrar un buen trabajo y tener una casa. Sus expectativas son muy altas justo cuando el mundo se vuelve más competitivo", agrega la psicóloga norteamericana, quien insiste en que los jóvenes actuales son más narcisistas que los de antes.
Sin embargo, Brett Donnollan, profesor de Psicología de la Universidad de Michigan, no cree que los jóvenes de hoy sean más egocéntricos que los de hace 30, 20 o 10 años. De acuerdo con sus estudios sobre casi medio millón de chicos norteamericanos de secundaria, los jóvenes sí son más cínicos y se preocupan menos por asuntos sociales, pero no son más individualistas que los de la generación de posguerra (conocidos como " baby boomers ").
Donnollan critica la teoría de la "Generación Yo" como fruto de la típica visión negativa de los adultos sobre los jóvenes, o la de quienes critican a la juventud porque no recuerdan sus propios años mozos. En esto coincide Jeffrey Arnett, quien prefiere ver optimismo y reafirmación de la identidad donde Twenge critica exageración autosuficiente, capricho y desidia.
Transición prolongada
Aunque los expertos subrayan que es difícil generalizar las condiciones de vida y las experiencias de los jóvenes en diferentes sociedades y países, lo cierto es que los rasgos de la adolescencia extendida se han vuelto globales.
"A tu edad yo estaba casada con chicos y llevaba adelante una casa", le dice Susana a su hija Michelle, de 22 años, quien le responde encogiéndose de hombros mientras chequea los mensajes en el Blackberry que le entregaron como vendedora a comisión de planes telefónicos. La joven dejó la facultad en tercer año pero no descarta retomar los estudios universitarios alguna vez. Y ni se le pasa por la cabeza tener hijos.
No es la única que va y viene sin definirse. Silvana está terminando la carrera de Comunicación, trabaja y se fue a vivir sola en un departamento alquilado en el centro, pero ahora se vuelve a la casa de los padres en el conurbano. "Nos llevamos bien con mis viejos, así que voy a aprovechar para ahorrar y comprarme mi casa sin dejar de disfrutar", sonríe. También con 26 años, Alejandro vivió siempre con su familia en el barrio de Chacarita pero siente "una necesidad imperiosa" de irse a vivir solo o con un amigo, aunque no de convivir con su pareja y mucho menos, casarse. El problema para irse de la casa de los padres, subraya, es simplemente económico, ya que trabaja en negro en un bar y está por terminar la carrera de Historia.
Mucha agua pasó bajo el puente de la adolescencia. En las sociedades primitivas, la pubertad biológica que marcaba la llegada a la adultez era reafirmada por rituales, como la muerte en combate de un enemigo de la tribu, o la circuncisión ceremonial. Tras esos ritos de pasaje, el niño se convertía en adulto. La adolescencia como la conocemos fue un invento de la cultura moderna para explicar el lago período de transformaciones que comenzaron a experimentar los seres humanos entre la escuela y su incorporación al trabajo formal. Pero con la flexibilidad del mercado laboral, la explosión de educación superior y muchos otros cambios sociales, parece hora de aceptar que hay un nuevo período en el desarrollo y, como dice Arnett, dejar de criticar a los jóvenes basándose en criterios obsoletos.
¿Se puede aplicar la categoría de la adultez emergente en la Argentina? "Es muy fuerte plantear una nueva etapa en el ciclo vital de las personas", dice la socióloga y doctora en Educación Mariela Macri, quien estudia la situación de los jóvenes en el Instituto Gino Germani de la UBA. Con todo, la investigadora reconoce que en los años 70 se consideraba que a los 24 años se ingresaba a la adultez, porque a esa edad los jóvenes se casaban y lograban un empleo, mientras que hoy se toman los 29 o 30 años como límite de la juventud.
"Es cierto que hay una demora en la transición a la adultez o, más bien, una desestructuración de las transiciones: hoy los jóvenes pueden volver sin problemas a un estadio anterior, como regresar a la casa de los padres o volver a estudiar", apunta Macri.
Para la psicóloga Alicia Facio, investigadora de la Universidad de Entre Ríos, no hay dudas de que la adultez emergente existe aquí. En un estudio de casi 300 jóvenes de 14 a 23 años, al llegar a esta edad, el 47% dijo que ya había llegado a la adultez, mientras que el 50% dijo "que en algunos aspectos sí, pero en otros, no" y el 3% directamente dijo "no".
"Antes se creía que había un tránsito lineal de la educación secundaria al trabajo pero hoy hay un patrón menos homogéneo: el empleo y el estudio pueden ser sincrónicos y las trayectorias son reversibles", confirma la socióloga Analía Otero, investigadora del Conicet en el Programa de Juventud de Flacso. Otero dice que aún se debate si estos cambios se deben a una elección individual o son influidos por la clase social, pero reconoce que los jóvenes de 24 a 27 años que ella estudia, y que han pasado ya la escuela secundaria, son más individualistas, más prácticos y mucho menos idealistas que las generaciones pasadas. "Más que culparlos por apáticos y poco comprometidos hay que ver cómo responden a una sociedad consumista y a los discursos individualistas que los rodean", advierte la investigadora de Flacso.
Parecidos y diferentes
Según Alicia Facio, profesora de Psicología Evolutiva y de la Personalidad en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, los jóvenes argentinos muestran en la etapa de la adultez emergente aspectos parecidos y diferentes respecto de los norteamericanos.
Como sus pares del norte, los jóvenes argentinos posponen la decisión de casarse y tener hijos. La mitad de los que tienen de 18 a 25 años también se autodefinen entre la adolescencia y la adultez, y destacan la exploración de posibilidades y la considerable libertad personal que viven en esta etapa. Pero, en la Argentina, el 70% de los adultos emergentes sigue viviendo con los padres en sus lugares de origen, mientras que en Estados Unidos los jóvenes dejan a los 18 o 19 años el nido familiar y luego se mudan frecuentemente entre ciudades.
En los países del Norte, los que se van a vivir tempranamente solos suelen provenir de hogares con problemas de violencia o conflictos y adolescencias complicadas. Tomar la decisión de partir del nido fomenta la autonomía y la confianza en sí mismos de los jóvenes en Estados Unidos y en Israel.
Aquí, la situación emocional de los adultos emergentes no sigue estos patrones. Los que habitan solos tenían mayores niveles de ansiedad y depresión durante la adolescencia, pero esto no se asocia con provenir de hogares violentos ni agresivos. Además, los varones jóvenes que viven solos tienen más borracheras que los que conviven con sus parejas. Y las mujeres jóvenes que conviven -pero no los varones- muestran mayor satisfacción con la vida que los que viven solos o con los padres.
En sus investigaciones realizadas en la ciudad de Paraná, Facio también encontró que los adultos emergentes que viven solos tienen niveles de escolaridad y económico más altos que los que no abandonaron la casa paterna, mientras que los que conviven con una pareja tienen menos estudios y dinero que los que habitan aún con la familia.
Paradójicamente, quienes más se niegan a dejar a papá y mamá son los que están en mejores condiciones para hacerlo. Una reciente encuesta de la consultora IPSOS entre 250 jóvenes universitarios de 18 a 25 años y nivel ABC1 revela que, a pesar de no tener problemas económicos, el 80% aún vive con sus padres y no terminó la carrera. Apenas el 37% trabaja, tal vez porque sus familias priorizan los estudios sobre el empleo.
"Cuando alguien está acostumbrado a ir a un determinado club, a usar el auto de papá y a mantener un nivel de consumo, es difícil dejarlo", reflexiona Horacio Garderes, director del estudio de IPSOS-Media.
Sin mayores restricciones en su libertad y cómodos en sus hogares familiares, los jóvenes argentinos de clases altas no ahorran en consumos culturales y salidas recreativas con amigos, gustan ir de compras al shopping o a bailar, la mayoría tiene notebook con acceso a internet, cámara digital y consola de juegos. Algo parecido a lo que muestra la película Soltero en casa , con Matthew McConaughey y Sara Jessica Parker.
Más allá del nivel económico, "en la Argentina, vivir en la casa de los padres en la adultez emergente posee un significado psicológico muy diferente al encontrado en Norteamérica y los países del norte y centro de Europa", subraya la investigadora Alicia Facio.
"Los que residen en el nido no tienen peor salud mental o relaciones más difíciles con sus padres que los otros grupos. Los adultos emergentes que viven con una pareja amorosa no se han visto obligados a dejar el hogar por un vínculo menos protector o más violento con su familia de origen, y la mayoría de los que viven por su cuenta lo hacen por razones académicas y no porque tienen una mayor madurez socio-emocional", resume Facio.
La cercanía con la familia en las sociedades latinoamericanas y europeas del sur parece explicar esta permanencia en el hogar paterno durante una década más que en el Norte. Para la socióloga Ana María Mendes Diz, investigadora de la UBA, "hoy la familia es la principal aliada de los jóvenes argentinos, que no perciben tanto conflicto con los padres sino gustos compartidos y límites más laxos".
Por su parte, Otero explica que "los cambios en la composición familiar, el desvanecimiento de la autoridad paterna y la mayor preponderancia de jóvenes y mujeres en los hogares obligan a nuevas negociaciones, en lugar de conflictos".
Como sea, conviene ir aceptando que Peter Pan ahora tiene veintipico, ya que, como dice Jeffrey Arnett, "la adultez emergente está aquí para quedarse".
viernes, 19 de noviembre de 2010
JORNADA INTERNA DE CIERRE AÑO 2010
JORNADA INTERNA DE CIERRE AÑO 2010
CONVOCAN PROYECTO CAMBIO Y PIAFF
TEMA: "RELACIONES DE AUTORIDAD EN LA FAMILIA"
¿Hijos agrandados o padres achicados?
sábado 27 de noviembre a la 9 a 13,30hs.
TEMA: "RELACIONES DE AUTORIDAD EN LA FAMILIA"
¿Hijos agrandados o padres achicados?
sábado 27 de noviembre a la 9 a 13,30hs.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Jornada Anual de Sexología y Educación Sexual. "Sexualidades"

Sociedad Argentina de Sexualidad Humana
20 de noviembre de 2010
Terrada 2346 CABA
8.30 a 9.00
Acreditaciones
9.00 a 9.15
Apertura: Palabras a cargo de la Lic. Maria Elena Villa Abrille
9.15 a 10.00
“El sexo oral en adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano” Lic. Cristina Tania Fridman. Presentador: Lic. María Elena Villa Abrille
10.00 a 11.20
La Risa como vínculo terapéutico: un camino hacia el arte de curar. Coordinadora: Lic. Esther Buchholz
El humor en la literatura” (como muestras gratis: tres médicos escritores –Rabelais, Escardo y Chéjov- y dos escritores no médicos -Bocaccio y Samuel Beckett-). Dr. Adrian Sapetti
Payamédicos:”El alma y la neurona es una sola”. Dr. José Pellucchi:
“La risa busca a su dueño-“La risa, el humor y la alegría como actitud esperanzador a y su influencia en la sexualidad y en la calidad de vida. Lic. María Elena Villa Abrille
11.20 a 11.35
Receso
11.35 a 13.00
I Sesión de presentación de trabajos científicos. Discutidor: Lic. Diana Restnicoff. Dra Marta Rajtman
Ø “El cuerpo envejece La sexualidad no”. Adultos mayores: nuevos grupos de riesgo para el HIV SIDA. Lic. Ma Elena Villa Abrille
Ø “Sexomnia: Comportamiento sexual anormal durante el sueño”. Dr Patricio Alba
Ø ”Los sexólogos clínicos y su sexualidad”. Lic. Patricia Llado
Ø ”Fractura de Pene: Evaluación Diagnóstica, Conducta Terapéutica y Tratamiento”. Dres. Belen R.A, Gracia Salord Jorge, Argenti, Jorge.
Ø “Modelo Psicoeducativo de trabajo con Pacientes Homosexuales”. Lic. Patricio Gómez Di Leva
Ø Presentación del Libro “LA VAGINA ENLUTADA”, del Dr. Walter Ghedin. Dr. Adrian Sapetti
13 a 14
Almuerzo / Asamblea de SASH
14.15 a 15
Novedades del Congreso Alicante: Dr. León Roberto Gindin, Dr. Adrián Sapetti, Lic. Cristina Tania Fridman, Dra Silvina Valente
15 a 16.15
II Sesión de presentación de trabajos científicos. Discutidor: Dra Marta Rajtman y Lic. Diana Resnicoff
Ø “Efectos traumáticos en pacientes sexológicos”. Lic. Gladys Larocca
Ø “Sexualidad y Discapacidad: Un tema que asusta”. Lic. Rubén De los Santos
Ø “Diagnóstico de situación sobre el conocimiento y aplicación de la Ley 26 150 Programa Nacional de Educación Sexual Integral”. Dra.Alicia Perez Montalvo
Ø “Inicio de actividad sexual y anticoncepción en adolescentes: 15 años después”. Dra. Pappolla R., Weissbrod P. Lopez L.
Ø “Educación sexual: Primeros resultados a partir de su implementación en alumnos de una escuela secundaria de Lanus, provincia de Bs As, entre 2005 y 2010”. Lic. Gustavo A. Gomez Bussi
16.15 a 16.25
Receso
16.25 a 17
Dapoxetina: Avances farmacológicos en EP. Dr. Adrián Sapetti. Presentador: Dra. Silvina Valente
17 a 18.20
Pornografía Y Sexualidad. Coordinadora: Lic. Cristina Tania Fridman
Ø Pornografía dirigida por mujeres para mujeres. Lic. Perla Torales
Ø Pornografcia como herramienta terapeutica en la terapia sexual. Lic. Guido Fischer
Ø Conductas adictivas en el consumo de pornografía. Dr. Enrique De Rosa
18.20 a 19
Ø Entrega de Diplomas de alumnos del Curso de Formación de Sexólogos Clínicos de SASH
Ø Cierre de Jornadas. Palabras a cargo de la Lic. Diana Resnicoff
SASH Sociedad Argentina de Sexualidad Humana
Secretaría: Santos Dumont 3454 3º 20 (1427) Capital Federal
Tel/fax: 4553-7131.
Horarios de atención: Lu, Mie, Jue y Vie, de 9 a 12hs. Y Ma de 14 a 17 hs.
secretaria@sasharg.com.ar
web: http://www.sasharg.com.ar/
lunes, 15 de noviembre de 2010
AISHA, UNA MUJER MUTILADA por Silvina Heguy

Nota publicada en Clarín el 31/07/2010:
Aisha, una mujer mutilada, denuncia el horror de las afganas bajo los talibán
A primera vista cierta belleza atrae, pero al segundo el horror provoca desviar los ojos. No ver. El último número de la revista Time todavía no salió a la calle pero la cara que lleva, la de Aisha una afgana de 18 años, provocó que el mundo hablara de ella. Hablara, en realidad, del drama que viven las mujeres de ese país con el aumento de la influencia de los fundamentalistas talibán. A Aisha se la ve mutilada: sin nariz y tampoco orejas. Se las cortaron porque intentó escaparse de la casa de su marido donde la trataban como una esclava.
El horror de Aisha comenzó una media noche, se lee en el adelanto de la nota, cuando un grupo talibán de su pueblo golpeó a la puerta. La chica había intentado escaparse de la familia de su marido, quien la golpeaba. “Si no lo hubiera hecho, habría muerto”, asegura. Pero aquella noche, un juez –en realidad el comandante talibán local– no tuvo piedad ante esa frase. Entonces, su cuñado la sostuvo y su marido le rebanó la nariz y las orejas como castigo. La revista Time y CNN la encontraron en un refugio secreto de la capital afgana. En Kabul, ella aceptó posar ante la cámara de Jodi Bieber. Minutos antes, cuentan que escuchaba con obsesión las noticias que hablaban del intento del gobierno afgano de llegar a un acuerdo político con el grupo fundamentalista, que dominó por 10 años ese país, y que ahora resurge fortalecido.
“Ellos son las personas que me hicieron esto”, dijo ante Time. “¿Cómo podemos conciliar con ellos?”, se preguntaba mientras espera que una fundación la ayude con las cirugías que reconstruirán su cara (www.grossmanburnfoundation.org)
Los que ven hasta en el horror conspiraciones, cuestionaron el momento en que salió la nota. El título y el abordaje del tema es, como mínimo, desafortunado. “Qué pasará si nos vamos de Afganistán”, dice la tapa que llegó casi al mismo tiempo que la filtración de 91.000 documentos secretos que cuestionan aún más el rol de EE.UU. tras 9 años de invasión y guerra en Afganistán.
El editor de la revista, Richard Stengel, salió a responder. “Pensé mucho sobre si debía poner o no esa imagen. Yo quería asegurarme de que Aisha no perdiera su seguridad por esto y que entendiera lo que significaba su cara en la tapa. Ella sabe -escribió- que se convertirá en el símbolo del precio que las mujeres afganas han tenido que pagar por la ideología represiva de los talibán”. En junio –recuerda la nota– el presidente afgano, Hamid Karzai, creó un Consejo de Paz para “explorar” las negociaciones con los talibán. Un mes más tarde, cuenta Time, Karzai reflexionó sobre el costo de este acercamiento ante Tom Malinowski de la ONG Human Rights Watch. “Básicamente me preguntó qué es más importante, proteger el derecho de una chica para ir a la escuela o salvarle la vida” De cómo Karzai y sus aliados internacionales resuelvan esta pregunta dependerá la suerte de las afganas y del país. El resultado de una retirada de EE.UU.demostrará la profundidad de su fracaso tras 9 años de ocupación. Nada habrá cambiado para las mujeres o todo será peor con los talibán socios del poder. “Los derechos de la mujer no debe ser el sacrificio por el cual se logre la paz”, declaró sobre esta posibilidad Fawzia Koofi, un parlamentario afgano.
Mientras, en la televisión afgana un nuevo programa intenta crear conciencia de los derechos de las mujeres. Lo conduce una afgana que se crió en Canadá. En una ocasión, a pesar de su experiencia ante cámaras, se quedó sin palabras ante una anécdota trágica que su invitado contó como broma. Mozhdah Jamalzadah veía cómo el hombre se reía al relatar que un equipo extranjero de derechos humanos notó que las mujeres caminan seis pasos detrás de sus maridos, pero que en una zona rural talibán vieron a una seis pasos por delante. Entonces fueron a felicitar al esposo, pero éste explicó que estaba adelante porque era un campo minado. “Cuando hablamos de derechos de la mujer,” explicó Jamalzadah, “estamos hablando de cosas importantes para los hombres, ellos quieren ver a Afganistán avanzar. Si sacrifican a las mujeres por la paz, le darán el país a los fundamentalistas que originaron todo.”
domingo, 14 de noviembre de 2010
Siete Teatro Documental

DIRECCIÓN GENERAL DE LA MUJER
"Siete" teatro documental basado en siete historias de vida de mujeres que vencieron el abuso y la violencia de género.
La Dirección General de la Mujer, Avon Foundation y Vital Voices presentan en Argentina "Siete", teatro documental basado en siete historias de vida de mujeres que vencieron el abuso y la violencia de género.
La obra se presenta con fines de concientización y se realiza en una única función. Recoge las historias reales de siete mujeres de diversas partes del mundo y su triunfo sobre situaciones de abuso, opresión, pobreza y amenazas contra sus vidas, las de sus familias y su forma de vida. Pone de relieve el poder del liderazgo femenino y los desafíos que enfrentan las mujeres en diferentes partes del mundo.
Siete es una impactante obra de teatro documental basada en las vidas de un notable grupo de mujeres líderes de diversas partes del mundo. Siete reconocidas guionistas trabajaron en conjunto para crear los textos, basados en entrevistas personales con siete mujeres que superaron adversidades inmensas para lograr reformas fundamentales en sus países. Con la actuación de: María Abadi, Hilda Bernard, Graciela Dufau, Verónica Llinas, Carola Reyna, Muriel Santa Ana y María Socas
El lunes 15 de noviembre, comienzo de la función a las 20:00 hs, en el histórico teatro 25 de Mayo, Av Triunvirato 4444, en Villa Urquiza, con entrada libre y gratuita.
RSVP: siete@mghcm.com Invitación personal e instraferible. Localidades Limitadas- Reserve su lugar.
viernes, 12 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
Por más consultas, la Ciudad abre un centro para mujeres

Fuente: Clarín del 04/11/10
Es el primero del Gobierno porteño y atenderá desde fin de mes todos los días durante las 24 horas. En 2010 las consultas aumentaron un 12% debido al maltrato o abuso sexual de sus parejas. Violencia doméstica
Por Einat Rozenwasser
El tema parte de una contradicción insoslayable. Es bueno que se busquen alternativas para brindar asistencia a los ciudadanos ante un problema; es malo que el problema crezca . En 2010 aumentaron un 12% las consultas por violencia doméstica y sexual en la Dirección General de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires. Para contenerlas, a fin de mes el Gobierno porteño abrirá el primer Centro Integral de la Mujer, que funcionará todos los días, durante las 24 horas, en 24 de Noviembre 113, Once.
“Vivimos en un contexto de violencia generalizada donde, obviamente, hay más víctimas mujeres que hombres”, explica María Eugenia Vidal, ministra de Desarrollo Social de la Ciudad. Y en ese camino se potencian dos cuestiones. “En el 90% de los casos que atendemos, los hijos de estas mujeres también son víctimas de maltrato y abuso sexual (en este grupo, las prestaciones aumentaron un 32%; y en el 60% de los casos el victimario es el padre). Por otro lado, también están las madres que son víctimas de maltrato por parte de sus hijos, un tipo de violencia que es muy difícil de aceptar y verbalizar (el programa Lazos, que contiene estos casos, creció un 17%”, continúa la Ministra Vidal.
El CIM 24 horas se sumará a los seis centros que funcionan durante el día en la Ciudad, donde se brinda asesoramiento jurídico y psicológico a las víctimas de violencia. También al refugio confidencial para aquellas mujeres que corren riesgo de vida (en 2010 la demanda aumentó un 4%), a las residencias de tránsito medio (con un crecimiento del 32%), y al refugio para víctimas de trata.
“Es una necesidad –justifica Vidal–, porque muchas de las situaciones violentas se producen durante la noche o los fines de semana. Este nuevo espacio nos permitirá intervenir en estos casos y en los que deriva la oficina de violencia de la Corte, de manera más operativa”. Y, una vez más, la lectura es simple. La oscuridad de la noche deja más solos a los que están solos. Nadie mira, nadie escucha y todo invita a los excesos que conforman el caldo de cultivo para la violencia más extrema, la que mata y la que suicida.
Las especialistas coinciden e insisten: la violencia contra la mujer no distingue clase social ni edad . De hecho, hay programas para contener la problemática de los noviazgos violentos en adolescentes. Y los datos de la Dirección General de la Mujer terminan de dar contexto al problema. El 83% de las mujeres que se presentan en las consultas sufren violencia de tipo emocional. Y seis de cada diez han padecido algún tipo de violencia física y/o sexual. En el 60% de los casos, la situación se produce a manos del novio, marido o pareja conviviente actual (“o de la persona que dice querernos”, como repiten ellas, porque de “parejo” no hay nada en este tipo de situaciones). Y en el 10% de los casos atendidos, el victimario es una relación antigua.
El problema no es local. Desde Naciones Unidas sostienen que una de cada tres mujeres será violada, golpeada, forzada a mantener relaciones sexuales o abusada de algún modo a lo largo de su vida. Y las estimaciones también muestran que en siete de cada diez hogares del mundo las mujeres padecen malos tratos, en cualquiera de sus variables.
En ese sentido, en la Legislatura porteña también se han hecho avances. “En abril se aprobó la modificación de la Ley 1688, con el fin de facilitar vacantes y asistencia para aquellos chicos que deben mudarse o trasladarse con urgencia, para que puedan continuar sus estudios y no seguir violentando una situación que, de por sí, es violenta”, explica Carolina Stanley, impulsora de la medida. Y se avanza con la implementación de una reglamentación que permita tomar medidas para resguardar a las víctimas de sus victimarios.
Es el primero del Gobierno porteño y atenderá desde fin de mes todos los días durante las 24 horas. En 2010 las consultas aumentaron un 12% debido al maltrato o abuso sexual de sus parejas. Violencia doméstica
Por Einat Rozenwasser
El tema parte de una contradicción insoslayable. Es bueno que se busquen alternativas para brindar asistencia a los ciudadanos ante un problema; es malo que el problema crezca . En 2010 aumentaron un 12% las consultas por violencia doméstica y sexual en la Dirección General de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires. Para contenerlas, a fin de mes el Gobierno porteño abrirá el primer Centro Integral de la Mujer, que funcionará todos los días, durante las 24 horas, en 24 de Noviembre 113, Once.
“Vivimos en un contexto de violencia generalizada donde, obviamente, hay más víctimas mujeres que hombres”, explica María Eugenia Vidal, ministra de Desarrollo Social de la Ciudad. Y en ese camino se potencian dos cuestiones. “En el 90% de los casos que atendemos, los hijos de estas mujeres también son víctimas de maltrato y abuso sexual (en este grupo, las prestaciones aumentaron un 32%; y en el 60% de los casos el victimario es el padre). Por otro lado, también están las madres que son víctimas de maltrato por parte de sus hijos, un tipo de violencia que es muy difícil de aceptar y verbalizar (el programa Lazos, que contiene estos casos, creció un 17%”, continúa la Ministra Vidal.
El CIM 24 horas se sumará a los seis centros que funcionan durante el día en la Ciudad, donde se brinda asesoramiento jurídico y psicológico a las víctimas de violencia. También al refugio confidencial para aquellas mujeres que corren riesgo de vida (en 2010 la demanda aumentó un 4%), a las residencias de tránsito medio (con un crecimiento del 32%), y al refugio para víctimas de trata.
“Es una necesidad –justifica Vidal–, porque muchas de las situaciones violentas se producen durante la noche o los fines de semana. Este nuevo espacio nos permitirá intervenir en estos casos y en los que deriva la oficina de violencia de la Corte, de manera más operativa”. Y, una vez más, la lectura es simple. La oscuridad de la noche deja más solos a los que están solos. Nadie mira, nadie escucha y todo invita a los excesos que conforman el caldo de cultivo para la violencia más extrema, la que mata y la que suicida.
Las especialistas coinciden e insisten: la violencia contra la mujer no distingue clase social ni edad . De hecho, hay programas para contener la problemática de los noviazgos violentos en adolescentes. Y los datos de la Dirección General de la Mujer terminan de dar contexto al problema. El 83% de las mujeres que se presentan en las consultas sufren violencia de tipo emocional. Y seis de cada diez han padecido algún tipo de violencia física y/o sexual. En el 60% de los casos, la situación se produce a manos del novio, marido o pareja conviviente actual (“o de la persona que dice querernos”, como repiten ellas, porque de “parejo” no hay nada en este tipo de situaciones). Y en el 10% de los casos atendidos, el victimario es una relación antigua.
El problema no es local. Desde Naciones Unidas sostienen que una de cada tres mujeres será violada, golpeada, forzada a mantener relaciones sexuales o abusada de algún modo a lo largo de su vida. Y las estimaciones también muestran que en siete de cada diez hogares del mundo las mujeres padecen malos tratos, en cualquiera de sus variables.
En ese sentido, en la Legislatura porteña también se han hecho avances. “En abril se aprobó la modificación de la Ley 1688, con el fin de facilitar vacantes y asistencia para aquellos chicos que deben mudarse o trasladarse con urgencia, para que puedan continuar sus estudios y no seguir violentando una situación que, de por sí, es violenta”, explica Carolina Stanley, impulsora de la medida. Y se avanza con la implementación de una reglamentación que permita tomar medidas para resguardar a las víctimas de sus victimarios.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Ningún pibe nace chorro
Ilustración Horacio CardoFuente: Clarín 02/11/10 Ningún pibe nace chorro
Si queremos más seguridad busquemos más familia, más comunidad, más escuela, más trabajo. Comprometámonos para erradicar de verdad el tráfico de drogas y de armas, la corrupción que lo favorece, el abuso infantil, la violencia doméstica.
PorJorge Lozano, OBISPO DE GUALEGUAYCHU Y MIEMBRO DE LA EPISCOPAL DE PASTORAL SOCIAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
Cuando Ariel nació era una noche fría. Su mamá era pobre y no se había alimentado bien durante el embarazo. Fue el tercer parto “normal” para Daniela, que por ese entonces tenía 20 años.
Muy pronto a Ariel le pusieron por apodo “el Rulo” y sólo en la escuela (las maestras) sabían su nombre completo.
El papá de Rulo abandonó el hogar cuando él tenía apenas 6 meses. Daniela vivía en una casilla muy pobre. Pronto se vino con ella su hermana mayor con el novio y 4 hijos.
Los chicos más grandes acompañaban a cartonear para parar la olla . El hacinamiento generaba promiscuidad.
Varias veces el Rulo fue abusado sexualmente por el primo más grande. Cuando le contó a la mamá no le quiso creer. En realidad, ella sabía de varios casos de ésos en su familia, y a ella misma un tío la abusaba de chiquita. Pero no sabía de dónde sacar fuerzas para enfrentar esa situación.
Mezcla de impotencia, bronca y pánico.
El Rulo estaba cada vez más en la calle que en casa . No soportaba que el tío -o algo así- cada vez que se emborrachaba les pegara a los chicos, a su mamá, a su tía; o que las besara a las dos delante de todos.
A los doce años estaba en 4° grado por haber repetido varias veces. Y ya no quiso seguir más . Estaba cansado de las cargadas. En casa le gritaban “inútil”, y varias veces la mamá le reprochaba “¡para qué te habré parido! ”.
Cuando le hablaban de “aspiraciones” en la vida él pensaba en la bolsita de pegamento.
Algo que deseaba mucho era tener un par de zapatillas nuevas, estrenadas por él. Una vez alguien donó 200 pares a la Capilla del barrio y allí pudo lograr su sueño. Estaba recontento con esas zapatillas. Le duraron menos de un mes. Una noche su hermanastro se las llevó mientras dormía y las cambió por algunas dosis de paco . Al Rulo le dio mucha bronca. Y el Rulo dijo ¡basta! Se juntó con los flacos de la placita. Varias veces le habían tirado onda para repartir algunos encargos especiales.
“Todo bien, todo legal”, le decían. A los pocos días se compró un par de zapatillas nuevas, pero esta vez no lo iban a apurar.
Un guardia de seguridad le consiguió una 38 por poca plata . Ahora sí había quedado “bien calzado” en los pies y en la cintura. Un abuelo vecino le decía: “Rulo, cuidate, tenés que amar la vida”. El Rulo le escupió algo que había escuchado: “yo no me enamoro de la vida porque estoy casado con la muerte”.
¿Qué es para Rulo amar la vida? ¿Cómo es respetar la vida? En la villa no hay campos o huertas donde cosechar drogas; las armas tampoco se fabrican allí: todo eso viene de afuera . Los narcotraficantes no son contratados por los vecinos como guardias de seguridad privada. Si ellos se instalan es porque la autoridad del Estado de Derecho claudica ante su poder económico o de fuego (léase corrupción o cobardía).
¿Qué significa niñez en riesgo, familia en riesgo, adolescentes en riesgo? ¿En riesgo de qué? De no ser . En riesgo -”al borde”- de no ser niño, de no ser familia. A él muchos ya le bajaron la edad de imputabilidad y lo declararon culpable de todo lo que le pasó. A los 15 años se le trata como culpable del “delito” de haber nacido en este lugar, de haber elegido alimentarse mal, ser abusado y todo lo que ya sabemos.
El Estado brilla por su ausencia . Si fuera un alumno diríamos “se quedó libre”.
En todo el país se repiten historias semejantes. Niños que son mal nutridos, tratados como esclavitos o dedicados a los prostíbulos. Son excluidos . ¿De qué? De la vida digna, de los derechos. Del trabajo, de la mesa, del aula, del consultorio, del baño, de la canilla, del pelotero, de la canchita, del descanso, del amor.
Nadie puso el grito en el cielo cuando esta violencia le pegó duro. Ante esta miseria es una bofetada que haya despilfarro y lujos obscenos. Funcionarios que estén sospechados de enriquecimiento ilícito. Es inmoral, inhumano, inmerecido, indigno, inicuo.
Si queremos más seguridad busquemos más familia, más comunidad, más escuela, más trabajo . Comprometámonos para erradicar de verdad el tráfico de drogas y de armas, la corrupción que lo favorece, el abuso infantil, la violencia doméstica.
Hace un tiempo leí una frase en una remera, una verdad: “ningún pibe nace chorro”. La historia de Ariel pudo ser otra.
Si queremos más seguridad busquemos más familia, más comunidad, más escuela, más trabajo. Comprometámonos para erradicar de verdad el tráfico de drogas y de armas, la corrupción que lo favorece, el abuso infantil, la violencia doméstica.
PorJorge Lozano, OBISPO DE GUALEGUAYCHU Y MIEMBRO DE LA EPISCOPAL DE PASTORAL SOCIAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
Cuando Ariel nació era una noche fría. Su mamá era pobre y no se había alimentado bien durante el embarazo. Fue el tercer parto “normal” para Daniela, que por ese entonces tenía 20 años.
Muy pronto a Ariel le pusieron por apodo “el Rulo” y sólo en la escuela (las maestras) sabían su nombre completo.
El papá de Rulo abandonó el hogar cuando él tenía apenas 6 meses. Daniela vivía en una casilla muy pobre. Pronto se vino con ella su hermana mayor con el novio y 4 hijos.
Los chicos más grandes acompañaban a cartonear para parar la olla . El hacinamiento generaba promiscuidad.
Varias veces el Rulo fue abusado sexualmente por el primo más grande. Cuando le contó a la mamá no le quiso creer. En realidad, ella sabía de varios casos de ésos en su familia, y a ella misma un tío la abusaba de chiquita. Pero no sabía de dónde sacar fuerzas para enfrentar esa situación.
Mezcla de impotencia, bronca y pánico.
El Rulo estaba cada vez más en la calle que en casa . No soportaba que el tío -o algo así- cada vez que se emborrachaba les pegara a los chicos, a su mamá, a su tía; o que las besara a las dos delante de todos.
A los doce años estaba en 4° grado por haber repetido varias veces. Y ya no quiso seguir más . Estaba cansado de las cargadas. En casa le gritaban “inútil”, y varias veces la mamá le reprochaba “¡para qué te habré parido! ”.
Cuando le hablaban de “aspiraciones” en la vida él pensaba en la bolsita de pegamento.
Algo que deseaba mucho era tener un par de zapatillas nuevas, estrenadas por él. Una vez alguien donó 200 pares a la Capilla del barrio y allí pudo lograr su sueño. Estaba recontento con esas zapatillas. Le duraron menos de un mes. Una noche su hermanastro se las llevó mientras dormía y las cambió por algunas dosis de paco . Al Rulo le dio mucha bronca. Y el Rulo dijo ¡basta! Se juntó con los flacos de la placita. Varias veces le habían tirado onda para repartir algunos encargos especiales.
“Todo bien, todo legal”, le decían. A los pocos días se compró un par de zapatillas nuevas, pero esta vez no lo iban a apurar.
Un guardia de seguridad le consiguió una 38 por poca plata . Ahora sí había quedado “bien calzado” en los pies y en la cintura. Un abuelo vecino le decía: “Rulo, cuidate, tenés que amar la vida”. El Rulo le escupió algo que había escuchado: “yo no me enamoro de la vida porque estoy casado con la muerte”.
¿Qué es para Rulo amar la vida? ¿Cómo es respetar la vida? En la villa no hay campos o huertas donde cosechar drogas; las armas tampoco se fabrican allí: todo eso viene de afuera . Los narcotraficantes no son contratados por los vecinos como guardias de seguridad privada. Si ellos se instalan es porque la autoridad del Estado de Derecho claudica ante su poder económico o de fuego (léase corrupción o cobardía).
¿Qué significa niñez en riesgo, familia en riesgo, adolescentes en riesgo? ¿En riesgo de qué? De no ser . En riesgo -”al borde”- de no ser niño, de no ser familia. A él muchos ya le bajaron la edad de imputabilidad y lo declararon culpable de todo lo que le pasó. A los 15 años se le trata como culpable del “delito” de haber nacido en este lugar, de haber elegido alimentarse mal, ser abusado y todo lo que ya sabemos.
El Estado brilla por su ausencia . Si fuera un alumno diríamos “se quedó libre”.
En todo el país se repiten historias semejantes. Niños que son mal nutridos, tratados como esclavitos o dedicados a los prostíbulos. Son excluidos . ¿De qué? De la vida digna, de los derechos. Del trabajo, de la mesa, del aula, del consultorio, del baño, de la canilla, del pelotero, de la canchita, del descanso, del amor.
Nadie puso el grito en el cielo cuando esta violencia le pegó duro. Ante esta miseria es una bofetada que haya despilfarro y lujos obscenos. Funcionarios que estén sospechados de enriquecimiento ilícito. Es inmoral, inhumano, inmerecido, indigno, inicuo.
Si queremos más seguridad busquemos más familia, más comunidad, más escuela, más trabajo . Comprometámonos para erradicar de verdad el tráfico de drogas y de armas, la corrupción que lo favorece, el abuso infantil, la violencia doméstica.
Hace un tiempo leí una frase en una remera, una verdad: “ningún pibe nace chorro”. La historia de Ariel pudo ser otra.
martes, 2 de noviembre de 2010
"Grupo de hombres con dificultades en el manejo de su malestar"

Hola a la red
Quería compartir un nuevo espacio que próximamente funcionará en PIAFF bajo mi coordinación.
Lo hemos denominado hasta ahora "Grupo de hombres con dificultades en el manejo de su malestar".
Se basaría en un trabajo psicodramático en base a escenas, en el cual se pueda ayudar a la persona desde lo corporal y vivencial y no solo desde lo verbal. Esto les permitiría hacer contacto con sus emociones y sentimientos, habitualmente vedados para sí mismos y por la cultura machista. Mi idea es ayudar a los hombres a cuestionar valores e ideas responsables de actos violentos, sean físicos o sicológicos, contra la mujer o familiares, que a nivel racional justifican una manera de dominación del otro/a. El grupo les ayudaría al acceso a otros aspectos personales que tienen que ver con la sensibilidad, que les permitirían verse como personas mas vulnerables. Esto les permitiría a su vez un mayor registro de sí mismos y de los otros.
Saludos
Marcelo Choclin mchoclin@hotmail.com
Quería compartir un nuevo espacio que próximamente funcionará en PIAFF bajo mi coordinación.
Lo hemos denominado hasta ahora "Grupo de hombres con dificultades en el manejo de su malestar".
Se basaría en un trabajo psicodramático en base a escenas, en el cual se pueda ayudar a la persona desde lo corporal y vivencial y no solo desde lo verbal. Esto les permitiría hacer contacto con sus emociones y sentimientos, habitualmente vedados para sí mismos y por la cultura machista. Mi idea es ayudar a los hombres a cuestionar valores e ideas responsables de actos violentos, sean físicos o sicológicos, contra la mujer o familiares, que a nivel racional justifican una manera de dominación del otro/a. El grupo les ayudaría al acceso a otros aspectos personales que tienen que ver con la sensibilidad, que les permitirían verse como personas mas vulnerables. Esto les permitiría a su vez un mayor registro de sí mismos y de los otros.
Saludos
Marcelo Choclin mchoclin@hotmail.com
viernes, 29 de octubre de 2010
Encuentro de la red del 28/10/2010

Hola a to@s
Les cuento que el jueves 28 de octubre de 2010, Evangelina Bielsa compartió con nosotros un espacio excelente, pleno de quietud y paz, en el cual aprendimos diferentes tipos de respiración, relajamos nuestros ajetreados cuerpos e intentamos practicar la meditación. Nos transportamos a nuestro mundo interior en un clima cálido y profundo. Evangelina también nos transmitió algunos aspectos de la filosofía Yoga. Gracias Evangelina!!!
Próximamente les informaremos sobre una Jornada de cierre de año que organizará Proyecto Cambio y PIAFF para fin de noviembre.
Hasta pronto
Marcelo Choclin
Les cuento que el jueves 28 de octubre de 2010, Evangelina Bielsa compartió con nosotros un espacio excelente, pleno de quietud y paz, en el cual aprendimos diferentes tipos de respiración, relajamos nuestros ajetreados cuerpos e intentamos practicar la meditación. Nos transportamos a nuestro mundo interior en un clima cálido y profundo. Evangelina también nos transmitió algunos aspectos de la filosofía Yoga. Gracias Evangelina!!!
Próximamente les informaremos sobre una Jornada de cierre de año que organizará Proyecto Cambio y PIAFF para fin de noviembre.
Hasta pronto
Marcelo Choclin
lunes, 25 de octubre de 2010
Encuentro de la red del 28 de Octubre de 2010

El jueves 28 de octubre tendremos el honor de que Evangelina Bielsa comparta un encuentro vivencial basado en prácticas yoguis que puede ser interesante y enriquecedor para todos colegas de la red.
Para esta actividad sería necesario asistir con ropa cómoda. Y en lo posible, llevar una manta. Por favor confirmar.
Para esta actividad sería necesario asistir con ropa cómoda. Y en lo posible, llevar una manta. Por favor confirmar.
viernes, 15 de octubre de 2010
INVITACION

UNIVERSIDAD DEL SALVADOR
Facultad de Psicología y Psicopedagogía
Invitación
En el Marco del Curso Superior de Postgrado:
Intervenciones Psicodramáticas en Grupos, Familias y Redes Sociales
Compartiremos un video mostrando el trabajo de coordinación de los creadores del método psicodramático (J L Moreno y Z Moreno), con posterior análisis y procesamiento dramático
Informaremos los objetivos y propuesta metodológica del Curso, creando un espacio para preguntas y reflexiones.
Lugar: Aula Magna de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía
Marcelo T de Alvear 1314. 1er. Piso – CABA
Fecha: 1ro. De Noviembre 2010 –de 18:30 hs a 21:30 hs.
Agradeceremos su difusión
Dra. Silvia Baeza Dra. Liliana Fasano
www.lilianafasano.com.ar
miércoles, 13 de octubre de 2010
Algunas reflexiones que surgen de la participación en un espacio de supervisión por Inés Biedma

Inés Biedma, septiembre de 2010
Luego de más de veinte años de haberme graduado como psicóloga, me detengo a pensar en mis espacios de supervisión, haciendo foco en el actual, al que concurro desde hace más de un año.
A medida que comienzo este texto, noto que la palabra “supervisión” alude a la acción que una persona de rango superior (en su formación, experiencia o capacidad), ejerce sobre otra de un rango inferior. Alguien que supervisa el accionar de otro/a, en una relación asimétrica.
En el caso de las psicoterapias, comúnmente se llama “supervisión” al espacio en que los psicoterapeutas obtenemos la ayuda de un profesional rico en experiencia para “ver” juntos determinados pacientes que estamos tratando en psicoterapia o evaluar cómo enfocar de la mejor manera posible la asistencia psicoterapéutica a una persona, una pareja o un grupo.
En ocasiones, cuando se me pregunta qué orientación teórica y/o técnica tengo como profesional, tomo en cuenta tanto mi formación académica, como aquella que surge de otros espacios de aprendizaje que han enriquecido mi labor en donde, va de suyo, la obvia presencia en la lista de los espacios de supervisión, que en mi caso han sido en un principio individuales y más tarde, grupales.
Luego de este pequeño prefacio, quisiera transmitirles algunos de los aportes que considero he recibido en el espacio de supervisión grupal de la Dra. Cristina Ravazzola, médica psiquiatra, coordinadora de la red PIAFF.
Los integrantes de los encuentros de los viernes por la mañana conformamos un grupo extenso en el cual disponemos de tiempo para alternarnos en la supervisión, según surja la necesidad de “llevar” pacientes de los diferentes miembros del grupo. Utilizo el encomillado de aquellas palabras que podrían traer inconvenientes a la hora de la comprensión de su aplicación, porque creo importante que quienes las utilizamos podamos interrogarlas para así tomar en consideración que nuestra elección de su utilización no es azarosa.
Por otra parte, cabe destacar que en la supervisión con Cristina en particular, en diversas oportunidades vemos pacientes “nuestros” en su consultorio. Esto conforma una modalidad de trabajo de la cual nunca antes yo había participado. Cuando por alguna razón cualquiera de los terapeutas que formamos el grupo necesita ampliar la mirada acerca del trabajo con algún paciente, pareja o familia, se le brinda la posibilidad de “ver” a dichos pacientes en el espacio de la supervisión con el/los paciente/s presente/s en el consultorio de Cristina, en presencia de ella misma y de todo el grupo.
Las relaciones terapéuticas que estudiamos con nuestra coordinadora suelen tener determinados rasgos en común. La mirada de las psicoterapias es siempre vincular, aún tratándose en oportunidades de tratamientos individuales. No hablamos de “sujetos”, pero sí hablamos de personas. Evitamos juzgar, aún en las situaciones que demandan de nosotros un esfuerzo importante de comprensión de las diferencias personales y la exploración de los anhelos de cada quien, prácticas que estimulan el constante cuestionamiento acerca del sistema de creencias personal propio de nosotros, los terapeutas.
La violencia que aparece muchas veces en los relatos de la vida personal de los pacientes, es interpretada como una dificultad de la cual nos participan y que debemos explorar con detenimiento para desenmarañar una trama que siempre involucra a todo un sistema vincular. En el mismo, no habría víctimas y victimarios, sino que existirían personas afectadas emocional y/o físicamente en un tejido social extenso. Es una violencia que nos interpela y demanda de nosotros un cuidadoso recorrido y análisis de la propia historia, para comprender de manera insoslayable que el mundo no se divide entre personas violentas y no violentas, enfermas y sanas, dependientes y autónomas. Comprender, insisto, que los afectos, las emociones y las conductas, aún los más incómodos y difíciles de reconocer en primera persona, forman parte en mayor o menor medida de los sistemas a los que pertenecemos los seres humanos todos. Esto se da así porque los mismos se hallan presentes en mayor o en menor intensidad en el extenso y variado universo de personas, quienes contamos, a la vez, con mayores o menores posibilidades de autocontrol y de afrontamiento.
Entendemos, en todo caso, que la riqueza de la humanización de los vínculos reside en la posibilidad de ejercer un diálogo interno con diferentes aspectos de nuestra personalidad, con emociones diversas que pujan por ser expresadas o acalladas, en una trama en donde el vínculo con los otros nos ofrece aprendizajes diversos. Comprender, de alguna manera, que nada de aquello que nos confía un paciente, nos es ajeno, nos permite operar para favorecer algún cambio posible.
Cuando vemos pacientes “in situ”, el grupo de supervisión se transforma en tribu, volviéndose partícipe de aquello que se despliega en el consultorio y se escenifica de modo tal que los participantes no podemos sino ser transformados por la experiencia, a la vez de ser protagonistas ávidos de ver cambios futuros en la escena que se representa. El equipo es un sistema operativo móvil y flexible que interactúa multiplicando los recursos individuales, ofreciendo múltiples ojos, orejas y bocas que, hallándose a disposición de la tarea, generan una trama de inclusión y reconocimiento social. Los aspectos individuales se reconocen, significan y abordan desde una malla vincular donde nadie queda afuera. El terapeuta conducirá siempre desde una presencia que permitirá que aflore la confianza, que se afianzará con las conversaciones colaborativas, en las cuales podrá inclusive compartir sentimientos que surgen de experiencias de su vida personal, permitiendo de esta manera la humanización del vínculo. Las personas que consultan se sentirán reconocidas en sus necesidades en la medida que exista un reconocimiento por parte de los terapeutas de nuestras propias necesidades y deseos. Desde el mutuo reconocimiento, podemos construir la noción de equipo.
La mayoría de las veces, siendo en nuestra mayoría, psicoterapeutas, deseamos e intentamos promover cambios en los pacientes. A veces se logra que un paciente modifique situaciones y otras se accede solamente a la posibilidad de que en la repetición, luego de una toma de conciencia, las emociones se desplieguen de manera tal que el protagonista pueda evitar quedar atrapado en el sometimiento a estereotipias en aquellos casos que las situaciones son difíciles de modificar llevando al concomitante malestar afectivo.
El conjunto de elementos técnicos a disposición, son las herramientas que posibilitarán la construcción de una narrativa común en la cual se gestará el desafío de nombrar las situaciones que se desean modificar y establecer los procedimientos necesarios para que los pacientes se puedan asumir como arquitectos de su propio proceso de cambio. Las conversaciones colaborativas forman parte de este conjunto. En ellas se intenta enunciar el conflicto o situación problemática, orientando la escucha para encontrar en equipo, las posibles respuestas o pasos a seguir, estableciendo acuerdos que se sostienen de manera grupal.
En lo personal, entiendo que la supervisión “en tribu” ofrece a los pacientes la posibilidad de participar a un grupo extenso de personas su propia conflictiva, limitación o preocupación. Quienes compartimos el encuentro pasamos a ser testigos de situaciones personales y vinculares entrenando la escucha, de modo tal que los pacientes recibirán la confirmación acerca de que aquello que sienten y viven los humaniza y que es en la trama vincular donde encontrarán el apoyo para enfrentar el desafío de afrontar las situaciones que los aquejan de manera de abordar un cambio auspicioso.
Las rupturas de una trama social que es atravesada por una cultura que extingue toda esperanza de encontrarnos reconocidos en el dolor, la pena, las dificultades, las preocupaciones y las fisuras, manan de la instauración de un sistema exitista e individualista que nos desafía a multiplicar la escucha. El reto a entrar en contacto con los propios deseos, las elecciones personales y las necesidades propias en el ejercicio de la libertad, nos compromete como personas a iniciar un camino en el cual necesariamente habremos de interpelar a los paradigmas de las ciencias y de la cultura dominante.
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